Scioli, más moderado, y Mariotto, que no pierde la oportunidad de criticar la política de seguridad del gobernador, ya libran una disputa interna dentro el amplio y heterogéneo espacio del Frente Para la Victoria. Los intendentes se encuentran en medio de la pelea. Algunos la juegan, y otros las esquivan. El caso de Gabriel Katopodis en San Martín.
Algunos diferencias concretas. Mientras Mariotto exigió la destitución de los efectivos de seguridad que reprimieron a La Cámpora en la asunción de los legisladores provinciales, Scioli y su ministro de Seguridad, Ricardo Casal, acordaron su reincorporación.
Mientras el gobernador y sus funcionarios inauguraban una Comisaría de la Mujer en San Miguel, el vice encabezaba un acto en José León Suárez organizado por La Cámpora, el Movimiento Evita y organizaciones de Derechos Humanos. Allí Mariotto apuntó a sanear la Bonaerense y pidió desentrañar “la complicidad de la política con la policía y con el delito”.
En el medio de esa disputa se encuentran los intendentes. Algunos más cercanos al gobernador, y otros más próximos al núcleo duro del kirchnerismo. Y mirando de reojo los fondos coparticipables. En el caso particular de San Martín, el flamante jefe comunal Gabriel Katopodis (triunfó con una lista de adhesión de Cristina y Scioli) mantiene un delgado equilibrio entre ambas partes. Su preocupación excluyente es gestionar y cambiar San Martín y en eso trabaja el mayor tiempo del día.
Durante su campaña electoral contra el hijo del por entonces Intendente, Daniel Ivoskus, “el Griego” recibió el apoyo de Aníbal Fernández, Gabriel Mariotto y de funcionarios sciolistas, como Cristina Álvarez Rodríguez y Alejandro Arlía. Pero no de Scioli, que se inclinó por Ivoskus. También contó con el importante respaldo del intendente de Tigre, Sergio Massa, quien caminó junto a Katopodis y le pidió telefónicamente a los sanmartinenses que votaran por su amigo.
Massa no es considerado un leal por el kirchnerismo duro, como puede ser La Cámpora. Y Cristina Álvarez Rodríguez (¿próxima titular del PJ bonaerense?) es hoy una figura de gran confianza de Scioli. Pero, a su vez, es difícil no vincular a Katopodis con el gobierno nacional cuando, en sus primeros meses de gestión, priorizó las mismas banderas que levanta la juventud K, como es la educación, los derechos humanos, la cultura y la concordancia con la política de seguridad de Nilda Garre. “Nos vamos a centrar en la gestión”, se cansan de repetir en el Palacio Municipal.
DE UN LADO...
Luego del triunfo distrital, la primera salida institucional del gobernador en su nuevo mandato fue en lo profundo de San Martín, en Villa Hidalgo. Arribó junto a los ministros Arlía, Álvarez Rodríguez y Silvina Gvirtz. “Gabriel, estamos para hacer más exitosa tu gestión y cumplir con lo que nos habíamos comprometido” en campaña, precisó Scioli aquel día. Katopodis resaltó los avances en la Provincia durante su mandato, y agregó: “Tenemos en San Martín la oportunidad extraordinaria de ponernos en el camino de crecimiento que vienen transitando la Nación y la Provincia”.
A principios de enero, el ex motonauta lo invitó a “Kato” a Mar del Plata. Y quince días después, envió nuevamente a San Martín a Gvirtz, el ministro de Salud, Alejandro Collia, y al jefe de Gabinete, Alberto Pérez, uno de los hombres de más confianza del gobernador.
...Y DEL OTRO
En los pocos días al frente de la comuna, los discursos y las medidas de Katopodis apuntaron a la educación, los derechos humanos y la cultura. Además, en sintonía con los sectores más progresistas del FPV, declaró al 3 de febrero como el Día de la Lucha Contra la Violencia Institucional.
En esa fecha, Mariotto y Katopodis encabezaron un acto en Suárez junto a agrupaciones sociales y de derechos humanos, para recordar a los dos jóvenes asesinados por la Policía Bonaerense en 2011. La fuerza policial que comanda Scioli y Casal solo recibió críticas de los oradores.
Katopodis se comprometió a “reparar, desde el Estado municipal, todo el daño que se ha hecho (en el barrio). No queremos que la Policía decida la vida o la muerte de nuestros pibes”. Mariotto recordó el caso Candela y mencionó un hecho en Florencio Varela, donde el kirchnerismo puro acusa haberse practicado la vieja maniobra policial de “hacer estadística”. Por su parte, “Kato” recordó la masacre relatada por Rodolfo Walsh en “Operación Masacre” y al episodio de Luciano Arruga, un caso también sensible para Scioli y Casal. El joven de 16 años desapareció el 31 de enero de 2009, tras ser interceptado por la policía en Lomas del Mirador.
Su discurso fue fuertemente aplaudido por el referente de La Cámpora, José Ottavis, vicepresidente de la Cámara de Diputados provincial. El joven felicitó a Katopodis “por su discurso bien kirchnerista”.
El Intendente alterna actos y abrazos con Scioli y Mariotto, y con sus respectivos adherentes. Intenta no mostrarse en público todavía con Sergio Massa.
El tigrense le brindó un respaldo importante como la actual ministra de Gobierno de Scioli, Cristina Álvarez Rodríguez, el principal sostén político de Katopodis, quien en su primer año de mandato busca centrar sus esfuerzos en gestionar y exponer un perfil propio. Faltan 21 meses para las próximas elecciones, y jugar desde ahora la interna del Frente Para la Victoria solo despertaría dolores de cabeza en el tercer piso del Palacio Municipal.














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