Desde el sábado construyen viviendas en el necesitado Solís Pizarro. Duermen en la escuela del barrio.
Por primera vez en Salta, chicos de la ONG “Un Techo para mi País” trabajan para ayudar a gente con carencias habitacionales urgentes y tienen previsto terminar 5 unidades prefabricadas hasta hoy. En la segunda mitad del año piensan hacer unas 15 más. En el grupo hay 40 salteños y 10 jóvenes de otras provincias que ya habían edificado antes y vinieron a colaborar.
“Sólo estando acá se puede entender lo que significa esto para las familias de la zona... son necesidades que uno no conoce”, dice Mauricio, estudiante de arquitectura de una universidad privada.
“Para muchos, un ambiente de madera podría parecer poco, pero cuando ves la realidad en estos barrios lo pensás de otra manera”, sostiene Belén Michel, coordinadora del proyecto.
Solís Pizarro se extiende por las márgenes del río Arenales, al sur de la ciudad, donde no hay gas ni agua corriente y pocas personas tienen luz. Muchos habitan piezas de bloques de cemento superpuestos.
Los 50 jóvenes que construyen en estas horas son universitarios y están viviendo en la escuela del barrio desde el viernes para trabajar en el área durante el fin de semana.
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La iniciativa que se desarrolla en Salta es parte de una movida nacional de la ONG, por la cual se harán simultáneamente 240 casas para los ciudadanos de diferentes provincias que siguen sin un techo en el Bicentenario.
Mauricio señala que “un aspecto muy importante de la experiencia es juntarse a la noche... charlar, compartir lo que cada uno pasó en el día”.
Las viviendas están destinadas a familias que no tienen casa o habitan en inmuebles que no reúnen condiciones mínimas de seguridad y dignidad.
Son unidades prefabricadas de madera, consideradas de emergencia, porque se pueden armar en poco tiempo para personas que no pueden esperar otras soluciones.
Los beneficiarios colaboran con el trabajo y, además, pagan un valor simbólico de unos 450 pesos sobre los aproximadamente 6.000 que cuesta la estructura.
“Lo mejor de estos emprendimientos es que la gente se siente partícipe y sabe que su casa también se hizo con su esfuerzo”, dice Belén.
Las familias que recibirán las 5 primeras casas de “Un Techo para mi País” en Salta se eligieron luego de recorrer 30 barrios de la Capital haciendo encuestas para encontrar a los grupos más vulnerables.
La ONG construye en toda Latinoamérica y su tarea llega a la provincia después de que el Gobierno local declarara la emergencia habitacional en 2008.
Ya hicieron unas 42.000 viviendas
“Un Techo para mi País” es una ONG liderada por jóvenes que ya construyeron unas 42.000 viviendas para personas necesitadas en Latinoamérica, de las cuales más de 1.200 están en Argentina.
Los voluntarios tienen de 18 a 30 años y son estudiantes. El objetivo es que se involucren con la realidad del país y colaboren con un cambio social en el futuro.
Para levantar una casa trabajan de 8 a 10 chicos. Durante los dos o tres días que dura la tarea el grupo vive en comunidad en escuelas o locales cercanos a la construcción.
Pasan la noche en bolsas de dormir y cenan juntos. El almuerzo se comparte con la familia a la que le están haciendo la vivienda.
Luego de terminar las casas, los jóvenes siguen colaborando en los barrios con planes de educación, recreación o formación laboral para los vecinos.
Las viviendas son de madera con techos de chapa y se apoyan sobre pilotes que las aíslan y protegen de la humedad. Son de bajo costo para priorizar la masividad.
Las construcciones se hacen en terrenos de los beneficiarios. Como en muchos barrios argentinos hay problemas con la titularidad de las tierras, las casas se pueden desmontar y trasladarse a otro espacio si fuera necesario.
Los proyectos se sostienen a través de financiamientos del BID, alianzas con empresas, donaciones de particulares, colectas y eventos solidarios.
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