Jóvenes del NEA expusieron su compromiso en defensa de la vida desde la concepción

Jóvenes del NEA expusieron su compromiso en defensa de la vida desde la concepción
Miles de jóvenes del NEA completaron ayer los más de 66 kilómetros que los separaban de la Basílica de Itatí, cumpliendo con una de las peregrinaciones más grandes de la región, la cual año a año pone de relieve la fe que mueve a la juventud.
Los peregrinos provenientes de las diez diócesis de la región (Posadas, Iguazú, Oberá, Corrientes, Santo Tomé, Goya, Resistencia, San Roque, Formosa y Reconquista) y a los que se sumaron también algunos pocos provenientes desde Buenos Aires y provincias más al sur del país, con entusiasmo recorrieron los últimos kilómetros que los separaban del destino y lo hicieron a tiempo para llegar la misa central celebrada en las escalinatas de la basílica y de la que tomaron parte siete obispos de las distintas diócesis, siendo esta 33ª peregrinación de las más numerosas.

Sin dar muestras de cansancio, los jóvenes compartieron la misa central y como lo hacen en cada peregrinación tuvieron un rol destacado a partir de dejar un mensaje a la sociedad con el manifiesto al que dan lectura y en el que reflejan las preocupaciones por la realidad de la región y el país, pero también ponen de sobre relieve un fuerte compromiso público.

El manifiesto

En esta oportunidad hicieron referencia que “somos jóvenes comprometidos con la realidad, queremos transformarla y poder construir un mundo mejor donde la vida se respete y los sueños se hagan realidad”.

Ante la multitud una de los representantes fue la encargada de hacer conocer el compromiso público y expresó que “en esta ocasión en que la madre María nos invita recibir y celebrar nuestra fe desde tan diversas identidades de la región y la Argentina, queremos traer a los pies de nuestra madre a todos los jóvenes del país. Cuando se deja de soñar se gana en el corazón la desesperanza y el sin sentido de la vida, especialmente cuando aún no se ha tenido ese encuentro personal con Jesús”.

“En esta bendita tierra Argentina muchas podrían ser las razones por las cuales dejáramos de soñar, sin embargo es cierto que nuestra madre nos anima a dejar todo en sus manos a entregar la vida por los hermanos y hablar por los que no tiene voz. Nos sentimos llamados a denunciar con firmeza y la total certeza de que solo Jesús pueda cambiar la vida de las personas, la historia de un pueblo o de una nación.

Queremos comprometernos una vez más en defensa de la vida y el derecho a tener un futuro en el cual cada ser humano, persona desde la concepción sea respetado y reciba todo lo necesario para vivir dignamente como cualquier hijo de Dios, por ello nosotros los jóvenes del NEA queremos dejar a tus pies a tantos que buscan a Dios. Dejar en tus manos una vida llena de sueños y esperanzas en que todo puede cambiar y ser mejor, una vida que tu hijo Jesús encienda nuestros corazones‘.

La vida y los sueños

La gran fiesta de fe, se vivió como nunca; el sonido de las campanas llamando a la misa central fue uno de los momentos de mayor silencio de la multitud, para así dar paso al comienzo de la celebración religiosa con el recibimiento de los pastores, entre ellos los obispos de las diócesis de Goya, San Roque, Santo Tomé, Oberá, Formosa, Reconquista y Corrientes, este último (monseñor Andrés Stanovnik) fue el que celebró la misa, en tanto que el obispo de Oberá, Damián Santiago Bitar; fue el encargado de predicar en la eucaristía.

Bitar dio un mensaje a los jóvenes resaltando que “depositamos nuestra vida y familia en María. Toma nuestros sueños y proyectos y acompaña nuestro camino. En estas horas complejas, tomados de tu mano se disuelven los miedos”.

Hizo referencia a la constante búsqueda de ser los primeros, algo que calificó como parte de un consumismo asfixiante y al que señaló no deben ceder porque es una trampa que genera envidia discordia y quebranta la paz de la familia instituciones y la sociedad.

“No pensemos que Jesús frena deseos de superación, peso sí cambia de raíz el modo de realizarlo a través de a humildad y actitud de servicio. La verdadera felicidad está más en dar que en recibir, por eso en las puertas del año de la fe no tengan miedo de encender la antorcha, dejen que Jesús los ilumine”.

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