Con el objetivo de ayudar a las nuevas generaciones de aborígenes chaquenses a conocer y mantener su idioma, dos chicos de la etnia wichi trabajan desde hace algunos años en una suerte de abecedario de sus lenguas maternas. No comienza con las letras a, b o c del idioma español, sino con los signos de los fonemas más usados por ese grupo lingístico: w, h, k y j y las vocales o, u.
Los chicos estudian en el colegio secundario. A El Tribuno explicaron que su trabajo “puede facilitar sobre todo la escritura de nuestras lenguas maternas, tanto a los aborígenes como a los criollos que quieran aprender nuestro idioma. Como no tenemos recursos económicos sacamos fotocopias y las repartimos entre los chicos aborígenes, porque nos preocupa ver que por timidez o vergenza ya no quieren hablar el idioma de sus mayores. De esa manera se pierde lo fundamental de cualquier cultura”.
El trabajo de Enrique y Cebino parte de un dato: la transmisión de las lenguas maternas se hace de forma oral, ya que casi no existen trabajos escritos; de hecho los auxiliares bilinges que trabajan en las escuelas no saben escribir su idioma y sólo lo practican hablando. Los jóvenes aborígenes recordaron que vivieron toda la niñez en la misión Salim, a 20 kilómetros de Embarcación, y comentaron que siempre hablaron español como segunda lengua. “Lo que más empuja a los chicos a dejar su idioma de lado es la fuerte discriminación que sufren en especial en la escuela porque los compañeros se burlan de ellos si los escuchan usando su lengua materna. Esto no debería ser así y por el contrario debería ser un orgullo para todos nosotros poder hablar dos idiomas tan diferentes; de esa manera podremos preservar lo mejores de ambas culturas y ambas cosmovisiones. Hemos conocidos aborígenes que hablan prácticamente todos los dialectos a pesar de que existen diferencias entre ellos, algo que para nosotros tiene que ser motivo de orgullo”, expresaron.
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