Javier Genta es uno de los impulsores de la conformación del ARI como fuerza política en Comodoro Rivadavia. Karina Rauque integra la juventud del Movimiento Socialista de los Trabajadores. Facundo Linares forma parte de La Cámpora.
Comodoro Rivadavia suele esquivarle a la política. Un ejemplo de ello es que después de 40 años, un hombre de esta ciudad será gobernador. En parte se debe a que su dinámica siempre se concentró en la economía privada --el petróleo y la pesca--, pese a que las políticas sobre esos recursos se tejen en el Valle, donde hay más vocación política.
Hoy en esta ciudad, los partidos tradicionales como la Unión Cívica Radical tienen una juventud y un brazo universitario que es la Franja Morada. El peronismo “K” propició la conformación de la Juventud Sindical, algunos de sus referentes fueron candidatos en las elecciones del 20 de marzo. El “dasnevismo”, por su lado, tiene a Yupanqui como una agrupación juvenil, donde están varios de los funcionarios del gobierno provincial.
Las fuerzas más chicas centran sus esfuerzos en convocar a los jóvenes. En el ARI, surgió primero la Juventud que el partido en Comodoro Rivadavia. El Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) tiene un gran caudal de militantes jóvenes, gracias a la actividad que llevan en la Universidad. Y al unirse con Proyecto Sur, el partido de Fernando “Pino” Solanas, se incorporó a Libres del Sur.
VOCES JUVENILES
Karina Rauque (24), integra la juventud del MST y de Proyecto Sur (partidos que forman el Frente Unidad Sur) y considera que en la opinión pública se ha consolidado una imagen errónea, que lleva a pensar que a los jóvenes no les interesa la política.
“Creo que es en la década del noventa donde empieza la ‘apatía’, pero igual se vendió esa imagen de los jóvenes desganados. Y si todo el tiempo se está diciendo que alguien no tiene interés en hacer algo, el resultado más probable es que no lo haga nada”, cuestiona.
“Yo empecé a militar en el secundario, en Bariloche. También laburé en medios alternativos, como en una radio comunitaria. Después, conocí al MST. Empecé a militar porque conocí la organización”, explica.
Mientras, La Cámpora, la organización juvenil insignia del kirchnerismo, surgió a fines del año pasado en Comodoro Rivadavia y fue con la visita de la presidente Cristina Fernández, en marzo último, que quedó conformada oficialmente.
Facundo Linares (24), es uno de sus integrantes. “Hace cuatro años que me hizo el click del interés por la política”, apunta. “Todos vivimos la realidad de 2001, me acuerdo cuando íbamos con mi viejo al trueque. Y en 2003 aparece Néstor y uno empieza a recordar cómo vivía y nota que cambiaron mucho las cosas, que hubo un cambio en el país”, considera.
Javier Genta (28), en tanto, es uno de los jóvenes más conocidos de la ciudad por su militancia política. Fue candidato a primer concejal por la Coalición Cívica ARI y uno de los impulsores de esa fuerza política desde 2003. “Lo que me llevó a ser un jugador activo de la política fue cuando entendí que los cambios se producen desde la política”, asegura.
"Mi búsqueda de una identidad política fue en plena crisis de 2001 y la figura de Elisa Carrió empieza a tener más interés mediático. Tomé contacto con el partido, me entrevisté con ella y me terminé de convencer", detalla Genta.
¿APATIA POLITICA?
El prejuicio de que a los jóvenes nos les interesa la política olvida la participación en los centros de estudiantes, tanto de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco como en los secundarios. Además, surgen nuevas formas de militancia en las ONG (como en la Asociación de Lucha contra el Maltrato Animal) y voluntariados (en asociaciones como Rotary Club).
Pablo Vommaro y Melina Vázquez, en una investigación para el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), ayudan a comprender el fenómeno: “el desinterés, la apatía o el desencanto no tienen por qué traducirse en la idea de que las nuevas generaciones no valoran las cuestiones públicas o, en otras palabras, que se trata de generaciones despolitizadas”.
“Por el contrario, podrían permitirnos dar cuanta del modo en que se produce el alejamiento de los jóvenes de las instituciones y prácticas de la vieja política; es decir, cómo la politización se produce a través de otro tipo de prácticas o por otros canales que no se desprenden de las vías institucionales de la política”, sostienen..




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