Padres, docentes y militantes políticos acompañaron a los alumnos secundarios y universitarios en la manifestación. Los carabineros actuaron con menos violencia tras las denuncias por "acoso sexual".
Más de 100 mil estudiantes chilenos, acompañados por sus padres, sus docentes y militantes de organizaciones sociales, tomaron ayer las calles de Santiago con una colorida manifestación apenas desteñida, sobre el final, por un pequeño grupo de encapuchados que se enfrentó con los carabineros. Este año, los secundarios y universitarios –que reclaman una reforma del sistema educativo que garantice una enseñanza gratuita y de calidad y, según una encuesta divulgada ayer, cuentan con el apoyo del 82% de la sociedad chilena– habían preferido protestar a través de pequeñas marchas. La de la víspera fue la primera expresión multitudinaria.
Ayer, los policías militarizados no lucieron sus intimidantes uniformes antimotines. La inédita presentación de los agentes antidisturbios, en uniforme normal, se registró un día después de que la jefatura del Cuerpo de Carabineros admitiera la veracidad de la denuncia de padres y alumnos de varios colegios que, tras ser detenidos en una protesta múltiple de la semana pasada –14 marchas simultáneas–, fueron manoseados y obligados a desnudarse.
Millones de chilenos fueron testigos por televisión de la violencia con la que la policía dispersa a los jóvenes, aprovechando que en las marchas se mezclan unos sospechosos encapuchados. En esta ocasión, los estudiantes reforzaron sus "equipos antidesmanes" para que al final del día "se hable de nuestra lucha por una educación pública, el fin del mercado educativo y la democratización de los espacios, y no de los incidentes que provocan quienes cuentan con aval del gobierno", dijo el dirigente universitario Gabriel Boric.
Los manifestantes se congregaron frente a la Universidad de Santiago y recorrieron luego un tramo de la Alameda, principal eje de la ciudad, para terminar con un concierto del que participaron bandas musicales. Al finalizar el encuentro, grupos aislados de encapuchados lanzaron piedras y palos a la policía. Los carabineros respondieron con carros hidrantes y aprovecharon para emprenderla, también, contra muchos manifestantes que permanecían pacíficamente en las calles aledañas, reportó la agencia Efe.
"Los estudiantes nos enseñan a ser valientes" y "Los abuelos apoyamos a nuestros nietos", expresaron los mayores en sus carteles. De los 3,3 millones de secundarios, el 54% asiste a las 11 mil escuelas públicas repartidas en las 345 municipalidades chilenas, la mayoría pobres, lo que hace que su educación sea deficiente. Un 31% va a colegios que se financian con algún aporte estatal. El 9% es educado en escuelas sin fines de lucro y un 6% es alumno de colegios privados.
En Chile la educación es un espejo del mal reparto de la riqueza, señaló la agencia AP. La mayoría recibe una educación deficiente, en la que se invierten menos de 100 dólares al mes. Sus docentes no están preparados y no cuentan con una infraestructura apropiada para enseñar, mientras que unos pocos disfrutan de los últimos adelantos, con profesores especializados y constante perfeccionamiento, donde la inversión por alumno supera los 1000 dólares mensuales. «

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