Cada vez más jóvenes participan de las movilizaciones contra la megaminería y la utilización de cianuro en la actividad extractiva. En muchos colegios secundarios el tema es debatido y surge la decisión de formar parte de las movilizaciones. Con disfraces, máscaras, bailes y murgas, los más chicos agregan color a las marchas, y se convierten en el "núcleo duro" de las concentraciones.
Los jóvenes de los colegios secundarios de la ciudad, se convirtieron en protagonistas de las movilizaciones anti cianuro. Su participación aumenta cada miércoles, y es producto del debate y la charla en cada una de las escuelas de la ciudad, donde se promovió la discusión.
Así, los estudiantes secundarios se fueron sumando a las marchas inicialmente protagonizadas por organizaciones ambientalistas, a las que rápidamente se incorporaron vecinos, familias enteras, partidos políticos, gremios y entidades intermedias.
El ingenio de los más jóvenes se vio reflejado en los cánticos, así como en los disfraces, máscaras y bailes.
"Venimos porque no queremos que contaminen el agua, que es lo más valioso que tenemos", resumió Pedro, un joven de apenas 14 años, que concurrió ayer por segunda vez a una de las movilizaciones. A su lado, Analía reafirmó: "No entienden que los jóvenes no vamos a dejar que por el oro nos dejen todo contaminado".
Sergio Vázquez de la organización Piuké, explicó a ANB que se realizó un trabajo de concientización en diversos colegios de la ciudad, y que en muchos de ellos se inicio un proceso de debate "muy constructivo".
El blanco principal de las críticas de la marcha de este miércoles fueron los concejales que evitar pronunciarse con un rechazo a la Ley que permite el uso de cianuro. Los carteles de la cabecera de la movilización mostraban fotos de cada uno de los seis ediles que restaron su voto al proyecto, con una banda cruzada con la palabra "Frágil".
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