El 53% de los jóvenes consumidores comete delitos por las drogas

Por conseguir paco, pasta base o marihuana golpean a sus madres, roban, amenazan y se fugan de sus casas.Muchos de los niños ingresan al narcotráfico. Los vendedores les pagan con un “plato” de pasta base o con “porros”.

El consumo de drogas los deporta a un mundo violento y de indiferencia. No hay piedad ni razón. Intoxicados son capaces de golpear hasta a su madre. Eso no es todo. Roban, pelean en la calle y se fugan del hogar. En Salta, más de la mitad de los adolescentes y jóvenes adictos tiene conflictos con la ley penal.

La exclusión y la ineficacia de las políticas de contención familiar y del Estado los arrastraron a situaciones extremas. La Dirección General de Inclusión y Militancia Social de la Municipalidad capitalina realizó un estudio entre las personas adictas que asistieron en 2011. Determinaron que el 53% de los consumidores carga delitos penales en su historial. “La mayoría acumula causas por hurtos, robos, violencia familiar, enfrentamiento entre grupos activos e incluso homicidios en riña”, señala el informe.

Adolfo Rosas, director general de Inclusión y Militancia Social, explicó que desde los juzgados “se nos solicita que paralelamente acompañemos a los jóvenes a iniciar un tratamiento para recuperarse”.

En los barrios de la capital salteña la inseguridad es una de las principales preocupaciones. Un brazo del delito se expandió de la mano de la pasta base de cocaína, la marihuana, el paco y otras drogas de fácil acceso para los niños, niñas y adolescentes.

Para comprar estupefacientes se llevan electrodomésticos de su propia casa. Van por más y se atreven a robar celulares y ropas de los tendederos de casas vecinas. La cadena peligrosa no se detiene.

Varios adolescentes y jóvenes que caen en el consumo de drogas no pueden huir del círculo infame. Desde Inclusión y Militancia Social relataron que arriban chicos que fueron tratados por varias instituciones. Allí cumplen estadías breves porque rechazan el tratamiento y retornan a sus hogares, donde vuelven a consumir.

Recaída

También observaron que los jóvenes se muestran indiferentes ante cualquier propuesta de cambio, agraden a su entorno familiar, buscan dinero o empeñan cosas sustraídas del hogar para comprar sustancias.

Los asistidos

Durante el 2011 el organismo comunal gestionó la internación de 76 jóvenes en distintas instituciones de la Argentina, como Casa del Sur, de Capital Federal; Remar, en Rosario, Santa Fe, Chaco y Mendoza; Comunidad Enrica Matei, de Pilar, y el Programa Andrés.

Durante el 2011 se atendieron 327 consultas sobre consumo de drogas en menores. Apuntaron que la mayoría de los casos se resuelve a través la contención en centros preventivos barriales, que se formaron en los últimos años en la ciudad, y con la asistencia de un grupo interdisciplinario de profesionales. Para los casos más graves se recurre a las entidades para la internación.

Para sacarlos del abismo, los operadores ponen en práctica una estrategia para reorganizar la rutina diaria del consumidor. Se lo induce a concretar acciones que le permitan ir desvinculándose del consumo, tales como participación en grupos de autoayuda, actividades que generan habilidades para la vida, como el teatro, la capacitación, las artes y el deporte, entre otras, destacaron.

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