"Juzgar hoy a gente de 90 años es como cazar leones en el zoológico"

El proceso judicial que marcó un hito en la historia argentina, desde la mirada de un protagonista directo del juicio a los dictadores
Habla sobre 25 años como si fuera una gran cantidad de tiempo. Ya hace un cuarto de siglo que fue protagonista directo de un momento que cambió la historia en Argentina: el juicio contra las Juntas Militares que gobernaron entre 1976 y 1982.

Cada vez más cerca de llegar a los 80 años, Julio César Strassera aún recuerda detalles precisos de sus días como fiscal a cargo del juicio a las Juntas. Se lo escucha orgulloso cuando menciona el nombre del ex presidente Raúl Alfonsín y un tanto enojado cuando habla sobre el matrimonio Kirchner.

En diálogo telefónico con DIARIO DE CUYO, confesó que aún se acuerda de la cara del dictador Roberto Eduardo Viola mientras era insultado el 9 de diciembre de 1985, durante la lectura de la sentencia del juicio que condenó a los dictadores.

-¿Cómo recuerda aquellos días en que fue fiscal del juicio a las Juntas Militares?

-Eran días de mucho trabajo. Trabajábamos doce horas por día. Dormíamos muy poco y fumábamos demasiado. Pero mi familia entendía todo perfectamente bien. Por suerte nunca llegamos a recibir amenazas personales durante mi participación el el juicio.

-¿Por qué se lo considera un juicio histórico a nivel mundial?

-Porque no había precedentes al respecto. Los Juicios de Núremberg (con los que fueron sancionados colaboradores del régimen nazi de Adolf Hitler) se trataron de un proceso de un tribunal militar emprendido por iniciativa de las naciones aliadas vencedoras al final de la Segunda Guerra Mundial.

Los coroneles griegos (que protagonizaron una dictadura entre 1967 y 1974) fueron juzgados por un tribunal militar y condenados por traición a la patria. Acá en Argentina, los dictadores fueron juzgados por delitos comunes, se aplicó el código penal vigente en el país desde 1922. En la justicia argentina no había precedentes nada ni remotamente parecido. Siempre que hubo delitos después de golpes de Estado, después hubo amnistías.

-¿Hubiera sido lo mismo si Raúl Alfonsín no hubiera sido el presidente por aquel entonces?

-Claro. Porque Italo Lúder (que fue el candidato justicialista que resultó derrotado por Alfonsín en las elecciones presidenciales de 1983) decía que la ley de autoamnistía era válida. De haber ganado el peronismo no hubiera habido ningún juicio (se enoja). La decisión política es única y es la de Alfonsín (lo menciona con énfasis).

-¿Por qué tiene una posición tan antagónica con un gobierno tan defensor de los derechos humanos como es el kirchnerista?

-Porque el Gobierno tomó la bandera de los derechos humanos, pero ha ignorado el juicio a las Juntas porque no pudo apropiarselo. El matrimonio Kirchner jamás se preocupó por los derechos humanos. Ahora se preocupan pero no hubo un sólo habeas corpus firmado por Cristina o por Néstor Kirchner.

-¿Qué sintió el día en que Kirchner dijo que en los últimos 20 años no se ha hecho nada en materia de derechos humanos?

-Aunque dicen que después de decir eso le llamó a Alfonsín para pedirle disculpas, creo que Kirchner debió haberlas pedido públicamente. Ahora es muy fácil hacer las cosas. Como dijo el radical Federico Storani ahora es como cazar leones en el zoológico. Juzgar a gente de 90 años que no tiene poder es muy fácil.

-¿Entre tantos testimonios desgarradores durante el juicio a las Juntas, cuál es el primero que se le viene a la cabeza?

-Es difícil olvidar el de una señora que dijo: "Señores jueces, a mi hijo lo sorprendieron armando una bomba. No digo que mi hijo era la virgen María. Yo me pregunto, señores jueces: ¿Mi hijo no merecía un juicio como este? Me devolvieron una bolsa de huesos".

-¿Cómo hizo para conservar su rol profesional sin que lo afectaran emotivamente tantos testimonios desgarradores?

-Esto había que hacerlo. Yo traté de tomarlo como un juicio más, porque si uno se compromete emotivamente con el juicio no puede seguir adelante.

-¿Cuál es el mayor acierto y el mayor error del gobierno kirchnerista a nivel judicial?

-Los mayores defectos fueron tratar a través del Consejo de la Magistratura de interferir en la labor de los jueces independientes (afirma mientras se le escapa una risa) y contar con la colaboración de jueces que lo sirven. El acierto fue el nombramiento de una Corte Suprema de Justicia independiente.

-¿Cómo asimiló las leyes de Obediencia Debida y Punto Final?

-Entendí una sola cosa. Eran absolutamente necesarias, porque corría peligro la democracia. No le gustaron a nadie, ni siquiera al propio Alfonsín. Pero no había más remedio, porque se dictaron después de dos levantamientos militares.

-¿Cómo evalúa la relación de Menem y los militares?

-Sus indultos a militares de la última dictadura fueron una inmoralidad, porque ni la sociedad ni los propios militares habían reclamado esos indultos. Menem lo hizo para quedar bien con sectores (que siempre los hay) de la Iglesia, empresariales y sindicales que estaban de acuerdo con el proceso.

-¿Se desilusionó al ver que los militares castigados vivieran días tan livianos mientras cumplían la condena?

-No, porque lo importante no es que un preso vaya preso como el conde de Montecristo o con una bola de hierro en el pie, sino que vaya preso.

-¿De qué otra manera se podría haber combatido a la subversión?

-Con la justicia, no secuestrando gente y matándola en enfrentamientos simulados. Hay casos que fueron enfrentamientos reales y por eso yo no los llevé a juicio.

-¿Qué sintió hace días cuando murió el dictador Emilio Massera?

-Era algo que se esperaba, porque estaba muy grave hacía meses. A mí no me sorprendió. Aunque no me alegra la muerte de nadie, tampoco sentí tristeza. No lo lamento ni lo siento.

-¿Y cuando se murió Alfonsín?

-Ah, bueno, eso fue otra cosa (dice con más ímpetu), porque yo conocí a Raúl cuando era presidente y lo despedí como amigo, que es distinto. Fue perder a un amigo, más que a un gran presidente que pregonó el respeto por las instituciones y por la democracia.

-¿A qué cosas hay que decir "nunca más" en estos tiempos?

A la corrupción, es gravísimo. Todas las demás cosas tienen corrección.

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