El presidente de la Federación Argentina de la Magistratura participó en Corrientes del VI Congreso de Secretarios Judiciales. En una entrevista exclusiva con El Litoral habló de la Justicia y su relación con la política, los medios y la ciudadanía.
En una entrevista exclusiva con El Litoral, el magistrado destacó el importante rol de los secretarios judiciales en el funcionamiento de la Justicia. También, repasó la realidad judicial en el país, y la relación de la misma con la política, los medios de comunicación y el vínculo con los ciudadanos.
¿Su presencia en Corrientes es para participar del VI Congreso de Secretarios Judiciales. ¿Qué hace el secretario judicial? Y ¿cuál es su rol dentro de la Justicia?
Ese es uno de los puntos sobre los cuales se está debatiendo: “El rol del secretario dentro de la Justicia”. Y la propuesta es que el secretario sea el agente de cambio, porque está ubicado en el Poder Judicial como una suerte de columna vertebral, y como tal, no toma decisiones de fondo, pero ayuda o hace que el Poder Judicial camine. Porque es el que articula para arriba y para abajo, es la cara con la gente y con los litigantes. Y a su vez, es quien habla sobre todos estos problemas con el juez. Y es la palabra del juez hacia abajo -por decirlo de una manera gráfica- y es la voz de los litigantes y los empleados hacia afuera. Entonces está permanentemente articulando estas relaciones. Además tiene a cargo la gestión de la oficina e integra la función jurisdiccional, porque da fe de que todo lo que pasa es así. Entonces tiene como una función de escribano, de notario. Aunque también tiene una serie de funciones no reglamentadas, más informales.
El secretario es importantísimo. En esta estructura actual de los poderes judiciales es como la columna vertebral.
¿Y tienen el reconocimiento que merecen, en el marco de la Justicia?
Yo diría que lo están debatiendo. A veces sí, a veces no. A veces se exceden en sus funciones, hacen cosas que no les corresponde y las hacen para ayudar, y no tienen un reconocimiento. Y entonces, lo que hay que ver es que todo lo que se haga tenga un reconocimiento.
¿Y en la sociedad?
Y para la sociedad, el secretario es quizás sólo un empleado más de jerarquía. Pero para nosotros es como la columna vertebral, hace caminar el Poder Judicial. Son un engranaje importante dentro del funcionamiento del Poder Judicial. Y además, generacionalmente son los jóvenes que vienen, son el futuro del Poder Judicial. Entonces esto que se reúnan para debatir los temas y problemas específicos de su función, pero además genéricos de la Justicia, es importante. Primero porque es cierto que cumplen una función específica y segundo porque están dentro del Poder Judicial y a ellos también les cabe el actuar para afianzar la justicia, para que los derechos de la gente sean reconocidos.
Ahora, este es el VI Congreso. ¿En qué se ha avanzado?
Y surgieron propuestas que tienen que ver con lo específico de la función, por ejemplo de mejoras de ámbitos laborales, cuestiones salariales, reconocimiento de ciertos derechos y después cosas que tienen que ver con lo general, como hacer más eficiente la tarea de un tribunal, que está relacionado con la gestión. Y bueno, después los temas vinculados a las cuestiones de fondo. Para nosotros, en el Poder Judicial hay una esencia, que es como el alma y no podemos salir de eso. Es la independencia, el derecho que tiene el ciudadano a tener jueces independientes e imparciales y a eso tenemos que ir. Pero además, tenemos que lograr ser eficientes. Porque con el alma solo no alcanza. Y los caminos para la eficiencia también los discuten los secretarios.
Habla d independencia del Poder Judicial y fue algo que puntualizó también en su discurso en la apertura del Congreso. Y es algo de lo que se viene hablando hace mucho tiempo. ¿Existe independencia judicial?
A mi criterio, la independencia no se logra por las buenas, siempre hay que luchar por la garantizarla. Porque el poder es por naturaleza expansivo. Entonces el poder siempre tiende a extenderse, el poder de las corporaciones, de los medios, pero específicamente el poder político. Y el Poder Judicial dentro de una red pública está llamado a poner los límites, a evitar esas expansiones. A ponerle límites al exceso del poder y a reconocer los derechos y los principios de justicia; que son paz, amparo del más débil y en síntesis los derechos fundamentales. Nosotros en el Poder Judicial, tenemos que amparar al más débil, de eso se trata, entonces hay que poner límites. Por eso muchas veces las decisiones de los jueces no les gustan al poder. Y cuando eso pasa, vienen todos los problemas. Y entonces ahí es donde nuestras instituciones adquieren importancia y relevancia. Nosotros tenemos que convertirnos en una red de contención para los jueces, para que puedan dictar las sentencias de acuerdo a la prueba y a la ley y puedan reconocer el derecho que tienen los ciudadanos más allá de lo que digan las mayorías.
¿Las mayorías pueden afectar la independencia judicial?
Si nosotros creemos que las decisiones judiciales se legitiman por imperio de las mayorías, pues entonces cambiemos el juicio de la Constitución por una encuesta. Ahora, si creemos que la legitimidad viene por otro lado, tenemos que admitir que el Poder Judicial es contra mayoritario. Y que los jueces tienen que condenar si hay pruebas y absolver si no las hay, por más que la gente quiera la absolución o la condena.
Una cosa es el principio de la democracia y otra cosa es el principio de la mayoría. El principio de la mayoría es número sin límites, yo hago lo que quiero porque tengo la mayoría y no tengo ningún límite. Y el principio de la democracia es: "usted si tiene la mayoría puede, hasta este punto. Porque hay cuestiones que por más que tenga la mayoría no puede hacer. Hay un ámbito donde una mayoría no puede decidir. Una mayoría no puede cambiar un derecho fundamental de la gente. Por ejemplo, imponer la pena de muerte. Por más que tengan la mayoría no lo pueden hacer. Entonces ahí es donde viene el Poder Judicial a poner límites.
Dijo también usted que el derecho ya no está subordinado a la política, sino que es la política la que está subordinada al derecho. ¿Está convencido de esto?
Yo sí. Porque lo dice la Constitución, porque soy un hombre de derecho y porque soy juez. Creo que eso es así. Ahora, si pasa o no pasa, eso es otra cuestión. Yo digo, esto es así porque así lo resolvió el pueblo. Y ese es el punto en el que los jueces se tienen que jugar.
Usted es cordobés, es de una provincia que llevó a la Justicia una pelea política con el gobierno nacional. En algún momento, política y justicia se entremezclan…
Sí, a veces la política y la justicia se entremezclan, y cuando se empieza a entremezclar, la política va a la Justicia. Y a veces, la Justicia no puede resolver los problemas que la política no ha podido resolver. De todas maneras fallará de acuerdo a las pruebas y a la ley, porque esa es la obligación. Pero hay muchas cuestiones políticas que deberían resolverse en otro ámbito y no en la Justicia. La cuestión es mantener el equilibrio.
¿Y cómo hacer para que la justicia no termine supeditada a la política?
Y para eso tenemos que tener poder. Tenemos que ejercer el poder que la Constitución nos ha dado. No es una tarea fácil. Por eso decía yo que la independencia no se consigue por las buenas, no viene como una gracia. Si la Constitución dice que la gente tiene derecho a contar con una Justicia independiente, no todos van a decir que sí. Por eso hay que defenderla. Y hay que empezar a construir poder para poder defender este derecho de la gente, de tener jueces imparciales e independientes.
Construir el poder para el Poder Judicial. ¿El Poder Judicial no tiene poder suficiente?
Y en algunos casos, cuando se cede a presiones o cuando no se cuenta con la fuerza necesaria como para evitar estas presiones, y hablo de la fuerza moral, si está debilitado frente al otro poder.
¿Esa puede ser la clave? ¿La moral de los jueces?
Y son cosas diferentes, la moral y la ley. Pero me parece que hay una virtud que el juez tiene que tener sin llegar a la heroicidad ni al martirio, que es el coraje. Si no hay coraje cívico, todas las otras virtudes se empalidecen. Pero a veces los jueces se sienten muy solos. Por eso yo rescato la importancia de todas estas agrupaciones que respalden.
¿Hay independencia judicial en la Argentina de hoy? ¿Cómo ve la Justicia en este gobierno?
Yo no hago distinción de quien esté en el gobierno. Yo hago centro en que hay que poner los frenos y los límites sea a quien sea, para eso está el Poder Judicial. Sin tomar partido por ningún partido político. Digamos que la política del Poder Judicial debe ser esa: poner los límites. Y la otra política, la partidaria, a nosotros no nos debe interesar. En ese sentido.
De todo esto seguramente se habló en el Congreso. ¿Qué balance hace del congreso aquí en Corrientes?
Yo en general creo que cuando alguien se sienta a hablar de un tema que tiene relación con el mejoramiento del servicio, ya es bueno. Lleguen a la conclusión que llegue. Haberse sentado a conversar para ver cuáles son las dificultades y ver cómo se pueden superar en pos de un objetivo concreto que es la protección de los derechos del ciudadano, es bueno.
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