Adolfo Vicente De Vita que fue a reponer el alambrado a su finca, en la zona de la autopista de Circunvalación Oeste explicó a Nuevo Diario que lo hizo en base a una decisión del Poder Judicial, tras presentar una acción posesoria de manutención y medida cautelar innovativa, que fue acogida favorablemente para que se le permita reconstruir el alambrado y los pozos tapados sobre el lado este del predio.
La resolución judicial del 27 de diciembre de 2011, autorizó a De Vita a "reconstruir el alambrado sobre el lado este de la fracción del inmueble cuya posesión invoca, individualizado como parte integrante del catastro Nº 123545 de mayor extensión del departamento Capital ordenando a los demandados abstenerse de entorpecer u obstruir la obra, bajo apercibimiento de incurrir en desobediencia judicial".
De Vita exhibió a Nuevo Diario el plano de la ruta de Circunvalación donde se observa que su terreno quedó desmembrado hacia el lado este de la autopista, cuando se resolvió por allí el trazado de esa vía.
La finca original de De Vita, - San Gerardo - quedó dividida por la ruta, que en su momento hizo un acuerdo con Vialidad de la Provincia para cortar los alambrados norte y sur. También hizo con el organismo estatal un acuerdo de expropiación, en el que se reservaba los derechos a futuro para indemnización.
De Vita denunció que "el lado este de su finca, tiene ahora la pretensión de la familia Flores de ocupar ese espacio desmembrado y dijo que para ello rompieron alambrados, también la tranquera que da frente a la ruta, destruyeron los candados, y utilizando la misma cadena anterior, pusieron otro candado".
De Vita dijo que "al costado de la tranquera hicieron ahora una habitación con bloques superpuestos, lo que demuestra que los usurpadores son ellos, ya que la vivienda principal de esta familia está a casi 800 metros de este lugar; antes que pase la ruta por ahí esa parte no era de ellos y como la ruta introdujo una división, una parte de mi finca quedó como separada, fraccionada, por la ruta que pasa al medio, pero sigue siendo mía y la quieren para ellos, con violencia".
Sostuvo que las acusaciones de la familia Flores vertidas en Nuevo Diario, en la edición del 11 de abril, son absolutamente falsas, afectan mi buen nombre y deberán afrontar las consecuencias legales por ello".
Yo nunca generé violencia, pero es la familia Flores la que siempre buscó romper alambres para hacer ingresar sus animales, afectando con ello mi parte sembrada; en mi ausencia, una noche apuñalaron cabras, me robaron lechones y destrozaron mi casa.
En otra ocasión castigaron con látigo a un empleado mío que pretendió quitar los animales de mi lote y hay denuncia policial de esa situación".
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