El candidato de la UCR invitó a una sesión con videochat, pero por la falta de legislación al respecto desistió de la idea. "Para evitar conflictos decidimos no hacerlo", twitteó el candidato. La invitación de Iglesias a los internautas planteó el debate sobre los límites de la veda electoral.
"El juez Bento me acaba de comunicar que no será posible realizar la Twitcam programada para hoy", escribió el radical. Según sus colaboradores, se lamentó en privado de que esto sucediera. "En verdad no queríamos que los medios tuvieran problemas con las publicaciones", comentó a este portal uno de ellos.
Es que el principal atractivo para realizar esta movida en internet es, precisamente, que los medios replicaran la información y de esta manera se hablara de Iglesias de alguna manera. Y aquí es donde los medios de comunicación podrian tener problemas, porque si bien las redes sociales y los comentarios que realicen los internautas están fuera de las implicancias de la Ley Electoral, no lo están los medios de comunicación y los candidatos, que sí deben regirse por las probiciones que esa norma establece en su articulado.
En las elecciones Primarias, Roberto Iglesias hizo una twittcam y logró difundir el mensaje del radicalismo a unos 400 mendocinos que se conectaron para hacerle preguntas o simplemente escucharlo. Pero en esa oportunidad la justicia electoral no tenía la lupa puesta en las redes sociales.
Ahora, con la advertencia de Bento, y un répido cálculo del costo beneficio que la twittcam tendría sobre la UCR, Ios asesores legales de Iglesias le aconsejaron suspenderla.
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