Cooperación entre pobladores y profesionales.Resulta esencial recuperar las aguadas.
En ese marco de cooperación se desarrollaron talleres participativos con las comunidades mapuches Wefv Wechu (de Cerro Alto) y la Cooperativa Agrícola Ganadera Pichi Cullin Ltda. (de Corralito) donde surgió el problema del acceso al agua como una de las prioridades a abordar en la región.
Los talleres son parte del proyecto financiado por el "programa de Emergencia Volcánica" (Proevo) en el que colaboran investigadores de la UNRN, referentes del Ente para el Desarrollo de la Región Sur y profesionales del Hospital Zonal Bariloche.
Ambos parajes de la zona rural de Pilcaniyeu, ubicados a unos 120 kilómetros de Bariloche, están habitados mayoritariamente por comunidades de pueblos originarios que centran su actividad productiva en la crianza de pequeñas majadas de animales, elaboran productos de granja para autoconsumo y artesanías.
Los pobladores viven sin electrificación rural ni agua corriente. El informe realizado por los investigadores señaló que las vertientes naturales o "aguadas" de las cuales dependen para vivir han sido particularmente afectadas por la acumulación de cenizas volcánicas, que han teñido los suelos de gris y continúan provocando problemas.
A modo de diagnóstico advirtieron que "las cenizas empeoraron situaciones que ya eran complejas debido a la existencia de problemáticas previas, como los procesos de desertificación".
Los profesionales del equipo interdisciplinario destacaron que la presencia cotidiana de cenizas lleva a que muchos pobladores vivan "paralizados, con angustia, esperando a ver qué ocurre en los próximos meses".
Los coordinadores del proyecto eligieron la modalidad de talleres tras evaluar que "la gente necesita tener una ocasión para juntarse a hablar y ser escuchada". El primero se realizó en octubre. En los encuentros posteriores se definieron los equipos de saneamiento de las aguadas y otras iniciativas para el futuro.
La profesora de la UNRN, Miriam Álvarez, consideró que la crisis volcánica "puso en evidencia el abandono de la Línea Sur", obligando a reflexionar sobre las políticas públicas.
Por su parte la directora del proyecto y antropóloga, Claudia Briones, enfatizó los efectos negativos de la incertidumbre que enfrentan los pobladores al no tener respuesta de las autoridades a muchas preguntas.
"Muchos ven que sus animales se están muriendo a causa de las cenizas y se preguntan qué les pasará a ellos y a sus familias, que también están expuestos a las mismas cenizas de forma constante", advirtió Briones.
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