Al igual que sus colegas de otras ramas comerciales, los exponentes del sector se ven condicionados por el poco material de primera calidad, que conduce al aumento de precios y repercute en las ventas.
Esta medida, tomada por el gobierno nacional a principios de este año, no tardó en generar inconvenientes a sectores acostumbrados a la aparatología extranjera de primera calidad para ponerlos al servicio de los usuarios. El comercio se vio afectado y las ópticas no fueron la excepción a la regla.
Desde Visión Junín (local ubicado en Genral Paz 60), Juan Pablo Gorosito, óptico, técnico y contactólogo, destacó que por un lado está la tranquilidad de que “hay un público que sí o sí siempre va a necesitar lentes o anteojos”. Pero enseguida advirtió que “la gente camina mucho por los precios y nosotros estamos teniendo problemas con la importación. Nos subieron los precios de todo lo importado y no estamos consiguiendo lo que antes venía, nos hace falta para reponer y para estar tranquilos ante la demanda de los clientes”. En charla con DEMOCRACIA, Gorosito puntualizó que “en marcos hay menos variedad que antes y necesitás elegir lo mejor, entonces lo que viene está más caro y nos obliga a subir los precios, entonces se complica venderlos”.
En referencia a los cristales, precisó que “tenemos problemas con la reposición. Antes pedías un para a Buenos Aires o a Rosario y en el día o en la jornada siguiente te lo mandaban”.
La veda a lo extranjero hizo crecer el mercado nacional. Sobre ese punto, Gorosito estableció una diferencia entre los que supieron invertir y disponer de buena mercadería como para competir y otros cuyos productos son malos.
“En cuanto a la contactología hay que esperar. Lo que antes te llegaba en un día hoy te lo proveen en un mes. Es preocupante porque el cliente no te espera ese tiempo”, completó.
Gorosito mira el futuro con optimismo: “Calculo que 2013 va a ser mejor. Los proveedores comentan que en marzo las restricciones se terminan, que van a dejar pasar algunos armazones”, adelantó.
El motivo de por qué Argentina decidió cerrar su puerta a los productos importados, es consecuencia de las directivas tomadas por el equipo económico de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, destacando entre ellos a Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior y virtual hombre fuerte del área económica. Las medidas de Moreno han reducido a un mínimo las importaciones con el fin de poder apuntalar un superávit comercial en riesgo, y así poder proteger a los industriales locales, cuya competitividad se ve afectada por un peso que no se ha devaluado de manera importante, para poder enfrentar la inflación, que según consultoras ronda en un 25% anual.


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