El dato fue suministrado a este diario por la Radioestación local de la Policía Bonaerense. “Encima la mayoría se producen de noche o de madrugada, que es cuando más se necesita el accionar policial”, afirmaron fuentes policiales.
Una vez que se dispara la alarma, explicaron las fuentes consultadas, para la Policía “es un evento de robo” y tienen la obligación de concurrir a constatarlo.
“Hubo casos de alarmas insonoras, que nos han permitido capturar a los delincuentes dentro del domicilio, pero la mayoría son falsas alarmas”, admitió el comisario de la Primera, Alfredo Pirloni, en diálogo con DEMOCRACIA.
“Es una anomalía, y tenemos la obligación de ir”, coincidieron desde la Radioestación, y agregaron que la mayoría de los casos son “errores de las empresas o las personas que se olvidan de desactivarla”.
“Si el evento está dentro de la cuadrícula, puede que se tarden 3 ó 4 minutos en llegar, y no es demasiado inconveniente, el problema es si sucede lejos, o de madrugada, en un día donde hay muchos robos, entonces sí nos quita operatividad. Nosotros discutimos mucho con las empresas de alarmas, ya que muchas veces no van al lugar, porque saben que va la Policía”, afirmó una fuente policial.
Falsas alarmas
Las falsas alarmas pueden estar motivadas por errores del sistema, olvido de desactivarlas o por elementos que despistan los detectores (como animales o corrientes de aire).
El problema no es nuevo y por eso en otros países –como en España, por caso- se ha resuelto, a través de la legislación en materia de seguridad, que la Policía sólo se movilice si el peligro está confirmado.
Allí, la disposición marca tres protocolos para comprobar si existe un riesgo. Una de ellas es la presencial, es decir, el agente del orden tiene que verificar en persona si ha entrado un intruso. Otra opción es observar al ladrón mediante cámaras de vídeo, siempre que las tengan instaladas. Por último, los que disponen de alarmas conectadas a una central (la mayoría, como en Junín) sólo pueden dar aviso si saltan tres dispositivos de la sirena en 30 minutos.
Otro tema son los bancos, que tienen alarmas con telediscado directo a la central de Policía, y las falsas alarmas en cajeros automáticos y sucursales son moneda corriente. Por otra parte, cuando hay tormenta o los fines de semana –explican los especialistas- los saltos son más frecuentes.
Con todo, la Policía podría ahorrarse unas 1.825 horas de trabajo anuales (76 días) si todas las empresas de seguridad con alarmas utilizaran sistemas de verificación más avanzados, los cuales posibilitarían evitar desplazamientos innecesarios de la Policía y también disminuir los trastornos que las falsas alarmas pueden causar a los vecinos.
Más ventas
La situación de inseguridad, de la que Junín no es ajena, dispara las ventas y colocaciones de alarmas, como así también la instalación de rejas.
Según las empresas y los herreros del rubro consultados por este diario, creció la demanda como así también las consultas de vecinos preocupados por el delito urbano.
“De cada diez consultas, cinco personas definen”, aseguraron desde varias firmas que instalan alarmas en Junín.
Pero hay más. El trabajo de los herreros también viene en alza: no dan abasto en la construcción de rejas. De esta forma, la famosa “sensación de inseguridad” busca su refugio.
Entre las características delictivas actuales, casi la totalidad de los robos a viviendas se concretan sin violentar la puerta de ingreso y usando barretas o gatos hidráulicos para franquear los accesos a las viviendas.
En general, ocurren los fines de semana, cuando no hay nadie en las casas o comercios y, según dicen quienes fueron víctimas, “llegar y encontrar la puerta abierta y las cosas por el suelo es algo que paraliza”.
Con el verano, y el potencial riesgo de dejar la casa sola, las instalaciones de alarmas aumentan, advierten desde las empresas del rubro, que, en promedio, realizan entre una y dos colocaciones diarias.
El técnico Guillermo Latour afirmó en una nota publicada en una edición anterior: “En Junín está dando resultado el sistema de alarma que se activa a través del celular. Una persona puede estar en cualquier lugar que si ocurre algo en su casa se entera POR un mensaje de texto. Y con el mismo celular puede apagar la alarma, llamar a un familiar o a la Policía”.
Un servicio básico de alarma, arranca desde los 150 pesos mensuales, y se va encareciendo a medida que se agregan alternativas para una mayor seguridad. En promedio, las ventas aumentaron este verano un 15% con respecto al año pasado, aseguraron desde distintas empresas.
“Aumentó la colocación de alarmas en departamentos y más que nada piden equipos con monitoreo porque permiten dar aviso ante una situación inesperada”, comentó un técnico.
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