Las altas temperaturas de los primeros días del año y el mayor consumo eléctrico sumieron a la ciudad en un verdadero caos, ya que faltaron el agua y la luz en distintos barrios. Sin embargo, las empresas insisten en que “no faltan inversiones”. Incertidumbre por lo que pueda pasar con el gas natural en invierno.
En el primer caso, la falta de presión en la red de agua corriente terminó siendo un suplicio para los vecinos de numerosos barrios de la ciudad, quienes debían esperar a la madrugada para bañarse, lavar los platos y juntar un poco de agua que les sirviera de “reserva” para el día siguiente.
Asimismo, el martes último la ciudad fue un verdadero caos, producto de un corte en el suministro eléctrico, que comenzó aproximadamente a las 8:50 y se restableció recién a la madrugada siguiente, a raíz de un problema en el cableado subterráneo de distribución.
En ese marco, las protestas de los juninenses volvieron a hacerse sentir en las empresas prestadoras, en las oficinas municipales y en los medios de comunicación, donde hicieron conocer su malestar por una situación que se presenta con una frecuencia demasiado reiterada, lo que hace suponer que hay una falta de inversión en infraestructura, algo que las empresas desmienten.
A esto se suma el interrogante por lo que pueda pasar con el gas en el invierno, habida cuenta de que se espera la construcción de la tercera planta de rebaje para que se pueda dotar de este beneficio a toda la ciudad, según se prometió.
Agua sin presión
Ya a fines de diciembre, los concejales juninenses temían que la baja presión y la falta de agua se constituyeran en un grave problema los días siguientes, por lo que se sugirió la posibilidad de realizar una sesión extraordinaria en el receso vacacional.
Fue entonces cuando la situación se agravó de manera notable.
De acuerdo a las estimaciones del presidente del bloque del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), Ricardo Petraglia, las dificultades en el suministro de agua “afectan a más del 50 por ciento de la población”.
Para el director de Obras Sanitarias, Alberto Massa, la escasez del líquido elemento tiene una raíz multicausal: “Nosotros somos dependientes directos de la energía eléctrica trifásica, es decir que si no hay energía, no se puede bombear y no hay agua. Acá la calidad y la potencia de la electricidad resultan insuficientes para que la red funcione correctamente. Además, hay lugares donde las cañerías internas fueron instaladas hace bastante tiempo, con caños de plomo -en lugar del PVC que se usa ahora-, y en su interior se va acumulando sarro que va ‘estrangulando’ la cañería, lo que disminuye la presión. También está el exceso de consumo. Y otro punto es la proliferación de instalación de bombas de succión en los domicilios, que en muchos casos se conectan directamente a la red, y al estar succionando de la distribuidora, las consecuencias las sufren los vecinos”.
Al ser consultado sobre las causas por las que el agua falta más en las afueras que en el centro, el funcionario aseveró que en la periferia “es donde menos se cuida, la gente riega las calles y casi todos tienen piletas de lona a las que no se les hace ningún tipo de tratamiento para mantener el agua, aunque sea haciendo una cloración que la haga durar unos días y no tener que cambiarla día por medio, porque son 3, 5 u 8 mil litros, cada una de ellas”.
Massa considera que esta situación escapa a la responsabilidad de la empresa, que en la actualidad cuenta con 53 pozos, de los cuales unos 20 son de gran caudal y 37 están conectados a la red. Con ello se suministra alrededor de 35 millones de litros diarios a las 25 mil conexiones existentes.
“Hemos construido dos acueductos para transportar agua de mejor calidad a los lugares donde los pozos no tienen un aporte tan bueno, estamos construyendo un tercero en los próximos meses y además ya tenemos nueve perforaciones con agua de muy buena calidad que estamos por incorporar a la red”, concluyó.
Corte de luz
El martes pasado, una falla en un alimentador provocó una interrupción en el suministro de energía eléctrica que se extendió por varias horas y que alcanzó un amplio sector de la ciudad.
Carlos Macchi, gerente de EDEN S.A., aseguró que el inconveniente “fue extraordinario” y que se tardó en encontrar la falla porque el clima atentó contra el método de búsqueda que se utiliza en estos casos.
Asimismo, señaló que “con las altas temperaturas, hay una sobreexigencia de la red que en algunos casos no permitió refrigerar las máquinas en un tiempo prudencial: se pusieron ventiladores adicionales para eso y así y todo, no alcanzó”.
Ante la pregunta de por qué cuando hay tormentas siempre hay cortes de luz, Macchi aseveró que en esos casos, “el 90% de los inconvenientes se dan por ramas y árboles que, al caerse, afectan la red”.
DEMOCRACIA publicó esta semana que, de acuerdo a la información a la que tuvo acceso, el empalme donde se registró la avería, en Newbery al 800, y los cables, tienen unos 40 años de antigüedad, ya que fueron instalados en 1972.
Sin embargo, el representante de EDEN sostuvo que no hay falta de inversión.
Para Macchi, el hecho de que la red sea vieja “no es el inconveniente”, porque lo importante es que “los cables puedan resistir”. Algo que no se produjo en la última semana.
No obstante, aclaró que “se han efectuado numerosos reemplazos de cables y se seguirá trabajando en el mismo sentido cuando se descubran nuevas fallas”.
Por último, una queja repetida en los últimos días se circunscribió a la falta de atención a los clientes que llamaban a la empresa para saber el estado de situación o para elevar reclamos.
En este sentido, Macchi reconoció que, si bien aquel día se emitió un comunicado de prensa contando cuál era la situación, “faltó profundizar en la comunicación haciendo una estimación del tiempo de faltante”, y confió que en el futuro se pueda mejorar la manera de brindar información.
En tanto, ante los posibles reclamos por daños en artefactos eléctricos, comentó que en esos casos “se inicia un expediente que pasa al ente regulador y, en caso de que corresponda, la empresa va a responder por ello”.
Incertidumbre por el gas
En este marco, cabe preguntarse qué pasará con el gas en invierno.
De acuerdo a las estimaciones que hizo la Federación de Sociedades de Fomento y que en su momento publicó este medio, en Junín se necesitan unas 13 mil nuevas conexiones a la red de gas, lo que representa aproximadamente un tercio del total de inmuebles de la ciudad.
Por esta razón, la tan anunciada construcción de la tercera planta de rebaje resulta imperiosa, y aunque fue en julio de 2010 que el Concejo Deliberante aprobó el financiamiento para tal fin, todavía no se puso ni un ladrillo.
El director de la empresa Grupo Servicios Junín, Damián Itoiz, aseguró que la marcha del proyecto está “dentro de los plazos normales”, dado que luego de la aprobación se abrió la licitación, se presentaron los pliegos, hubo un período de impugnaciones, una etapa de desarrollo técnico del proyecto y numerosos pasos administrativos que hicieron que la situación actual sea esta.
Itoiz remarcó que “la obra ya está licitada, se firmó el contrato y solamente falta la aprobación de Camuzzi Gas Pampeana, la empresa proveedora del servicio a esta zona.
De acuerdo a sus cálculos, “a fin de mes se podría estar empezando” con la construcción.
Es decir que si se cumplieran los plazos de obra estipulados de 180 días -que suelen retrasarse por cuestiones climáticas, de logística u otras- la tercera planta de rebaje estaría terminada a principios de agosto, con el invierno ya empezado.
A esa altura, los vecinos desearán que no escaseen las garrafas, como sucedió el año pasado


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