Ocho de cada diez personas que votaron en una encuesta publicada en el sitio de Internet www.diariodemocracia.com consideraron que Junín no tendrá un servicio moderno y eficiente de ferrocarriles.
La desconfianza en la recuperación de este servicio de pasajeros, esencial para la vida social y productiva, tiene que ver no sólo con las promesas incumplidas del Gobierno nacional, sino con una larga pero persistente historia de desmantelamiento y abandono.
Además, a un año de la tragedia de San Miguel, ocurrida el 16 de febrero de 2011, entre una formación de Ferrobaires que viajaba desde Retiro a Junín y el vagón furgón de un tren de la línea San Martín, el servicio sigue sin contar con las medidas básicas de seguridad.
“Hay muchas fallas en la locomotora, seguimos sufriendo la falta de materiales para reparar las máquinas. Las zapatas de frenado del tren no se entregan en la cantidad necesaria y esto hace que la regulación de los frenos sea inferior”, señaló un maquinista de la empresa a este diario.
Muchas veces, afirmaron las fuentes, de los cuatro motores que tiene una locomotora, sólo funcionan dos y son frecuentes las interrupciones del servicio por parte de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) por problemas en las máquinas.
Las vías, un “desastre”
Otro tema son las vías, que presentan múltiples deficiencias. De hecho, los trenes de Junín a Retiro corren a un promedio de entre 40 y 45 kilómetros por hora, y a la vuelta, entre 50 y 55.
En la época de Ferrocarriles Argentinos, en la década del 90, corrían a 70 kilómetros por hora, y si las vías estuviesen en buenas condiciones, el tren –explicaron los especialistas consultados- podría viajar a 120 kilómetros por hora.
También suele fallar –averiguó este diario- la comunicación con los guardas, a través del sistema de handy, ya que al estar en mal estado hay problemas de emisión y recepción. Es que el guarda es el que “despacha” la formación y muchas veces se producen demoras, justamente, porque el conductor no alcanza a oír al guarda.
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