Escribe Omar Bello- El gobierno local será muy radical, pero en la práctica y más allá de los discursos, su comportamiento a la hora de gerenciar tiene demasiados puntos de contacto con el kirchnerismo. Y no me refiero a sutilezas imposibles de medir. Hay algo que resulta incuestionable: el crecimiento desmesurado del estado.
Si en los 90 destruimos el aparato estatal, a partir de la llegada del matrimonio Kirchner al poder, comenzó un proceso de recuperación que fue calcado por todo el arco político nacional (nuestro famoso péndulo). ¿La excusa? Brindar más y mejores servicios. El problema es que los ciudadanos comunes sienten que viven peor (lo dicen las encuestas), y a todas luces los espacios vitales se ven feos y descuidados. Obvio que, como en el caso del Gran Bonete, la culpa siempre es del otro que está lejos o inhallable. Pero si el crecimiento poblacional entre un mandato (Miguel) y el actual fue mínimo, y Junín está teniendo serios problemas que van desde las calles hasta la inseguridad creciente, ¿qué punto del proceso falló y por qué?
En contextos de bonanza económica, el “engorde” estatal pasa desapercibido. Ahora que las cosas ya no vienen tan bien y todo el esfuerzo municipal se concentra en el pago de sueldos (lo que corresponde), la cabeza de la mayoría de los intendentes, Meoni incluido, se limita a pensar cómo llegar a fin de mes sin morir en el intento. Encorsetados de semejante manera, resulta imposible que piensen en otras cosas; por ejemplo, el progreso de la ciudad y su crecimiento legítimo. Señores del municipio, hay vida más allá del Bingo…
Lo que nadie dice
Algo es verdad: El estado debía ser recuperado después de una década donde se lo redujo a la nada. Claro que tomar gente a destajo también ayuda a mantenerse en el poder por más tiempo. No hay duda de que la eternización de los gobernantes en sus sillas obedece en parte a la utilización del aparato estatal como “salida laboral” rápida y relativamente sencilla.
Por otra parte, el amiguismo es una suerte de mal endémico que, igual que las infecciones hospitalarias, se hace cada día más fuerte y difícil de combatir con antibióticos. Si hoy volviéramos a hacer aquella nota que tanto escándalo generó en 2009 (en cualquier momento la hacemos) “Los Campanelli del poder”, veríamos que el asunto no sólo empeoró sino que fue tomando ribetes casi escandalosos.
En Formosa, Chaco y Misiones, no queda otra alternativa que trabajar para el estado ya que es eso o la nada, acá hay una buena porción de funcionarios que viven a lo “gerente”, y lo hace frente a las narices de aquellos que pagan sus sueldos con subas constantes de impuestos. Porque quienes más sufren son los empleados que menos ganan, y cuyas vidas están sujetas a una terrible precarización. Sus jefes no parecen pasarla nada mal en este nuevo paraíso que promovieron los K.
El drama es que, si se sigue tirando de la cuerda, otra vez vamos a entrar en uno de esos períodos binarios tan cercanos a nuestra idiosincrasia, donde el estado volverá a ser demonizado. Una pena. Porque cuando los dejaron sin control, los privados se aprovecharon de la situación mal.
Plan estratégico se necesita
Aproximadamente el 43% del presupuesto local va a parar a sueldos. De los 65 millones aprobados para este año, ya se gastaron 38; es decir, bastante más de la mitad. A este ritmo los números no cierran.
Y eso que hablamos sólo de los empleados “oficiales”, porque hay otros en un inaceptable estado de precarización: tercerizados, becados, receptores de subsidios y demás yerbas.
Según el Sindicato de Trabajadores Municipales, los municipales deben contarse entre los empleados más precarizados ya que no existe convenio colectivo de trabajo. Todo se pacta a nivel municipal, con el Intendente.
Hay movimientos sindicales que piden la derogación de la ley 11.757 que, en la práctica, impide tener paritarias, convenio colectivo de trabajo y adhesión al salario mínimo vital y móvil. El estado no es un buen empleador, aunque unos pocos vivan muy bien…
La elefantiasis es una enfermedad que se caracteriza por el crecimiento desmesurado de alguna parte del cuerpo (especialmente las extremidades inferiores). Un estado con más gente puede ser promesa de una ciudad mejor, o el síntoma de una enfermedad difícil de curar.
La diferencia entre una y otra cosa es el plan estratégico y, más allá de pagar los sueldos mediante la suba de impuestos, en Junín no parece haber ninguno disponible ni que resulte atractivo.


Comentá la nota