Junín: Botín de guerra

Junín: Botín de guerra
Un botín de guerra "extraño": Si bien dada la cantidad de electores, Junín tiene un enorme poder, no todos los funcionarios peronistas quieren que el intendente ganador pertenezca a ese partido.
Mario Meoni estaría dispuesto a recomponer su relación con el gobierno nacional cueste lo que cueste y caiga quien caiga, oferta que podría incluir un corte de boletas que deje afuera a Ricardito Alfonsín y su deslucido segundo puesto para el olvido. En su círculo íntimo estarían dando por descontado que, en octubre, el meonismo juega sí o sí con Daniel Scioli. Por su parte, Traverso tiene en sus manos lo que representa una verdadera oportunidad histórica, o una bomba mortal capaz de explotarle en la cara. Nunca el peronismo estuvo tan cerca del poder en Junín y, al mismo tiempo, rezarle al dios de las matemáticas parece no alcanzar; difícil saber qué pasará con ese 40% que todavía está lejos de apostar, de manera automática, a la cabeza del candidato triunfante en las Primarias.

La semana pasada empezó movida para el Intendente y su equipo de trabajo más cercano. Con alrededor de un 27% de los votos y ante el nuevo escenario de las primarias que, al funcionar como gran encuesta creíble y generadora de impacto, logró lo que nadie pudo antes: dejar en claro qué pasa dentro del peronismo local, se imponía una urgente revisión de estrategias de cara a octubre. Y así ocurrió.

Con el resultado en la mano, Meoni se habría reunido con todos aquellos que lo acompañaron durante el proceso electoral, y parece que los pases de factura volaron rápido dentro del Palacio Municipal.

Dicen que las primeras flechas apuntaron directo al corazón de Javier Gabrielli, el Jefe de Campaña, quien rápido de reflejos y con la ayuda incondicional del primer mandatario juninense, logró desviar los dardos envenenados que, después de rozar al número puesto de Itoiz, terminaron aterrizando en ese colectivo donde mueren las culpas que suele llamarse “equipo”.

Igual que en “Fuenteovejuna”, la obra teatral de Lope de Vega, todos se abroquelaron detrás de un conmovedor mea culpa colectivo digno de los programas de Claudio María Domínguez, en el que no habrían faltado teorías conspirativas que hicieron foco en el desempeño de los fiscales y otras yerbas por el estilo; un clásico del mundillo político criollo que ve fantasmas por todas partes.

Claro que con los hijos de Perón sumando un inquietante 40% (todo dividido, hay que decirlo), las reuniones internas quedaban cortas y el mismo martes, Meoni habría hecho de tripas corazón para intentar acercarse al galán número uno de la política argenta: Boudou.

Al menos eso es lo que deja deslizar el Intendente sin confirmarlo del todo (otros aseguran que el ministro ni siquiera le contestó el teléfono). De todas formas, si como parece la junta en cuestión realmente existió, fue la mismísima Mirtha Cure, amiga personal del guitarrista candidato a vicepresidente, quien cargaría con el mérito de haberla gestionado; probando que la política es más flexible de lo que uno piensa o imagina.

¿Otro dato? El peronismo local está preparando un encuentro con Boudou para las próximas semanas, y frente a la posibilidad de sacarse la típica foto de colegio con el compañero de fórmula de Cristina, en la que todos sonríen y se muestran felices, necesitan llegar con un discurso más o menos armado que no espante al señor músico y lo convenza de que la orquesta justicialista juninense desafina hasta lo insoportable.

De lo que no queda lugar a dudas es de lo siguiente: Mario Meoni estaría dispuesto a recomponer su relación con el gobierno nacional cueste lo que cueste y caiga quien caiga, oferta que podría incluir un corte de boletas que deje afuera a Ricardito Alfonsín y su deslucido segundo puesto para el olvido. En su círculo íntimo, Itoiz estaría dando por descontado que, en octubre, el meonismo juega sí o sí con Daniel Scioli.

Por su parte, Traverso tiene en sus manos lo que representa una verdadera oportunidad histórica, o una bomba mortal capaz de explotarle en la cara. Nunca el peronismo estuvo tan cerca del poder en Junín y, al mismo tiempo, rezarle al dios de las matemáticas parece no alcanzar; difícil saber qué pasará con ese 40% que todavía está lejos de apostar, de manera automática, a la cabeza del candidato triunfante en las primarias.

Se vienen negociaciones arduas, y aún así todos saben que el elector resulta duro de domar, no siempre responde al mandato de sus “jefes” (léase candidatos votados).

En estas horas, Alicia Kirchner estaría muy preocupada y ocupada. Su objetivo central sería bajarle todos los recursos posibles a Traverso para que haga un buen papel que le permita copar parte del territorio local; casi asegurada la victoria de su hombre en Pergamino, Traverso constituiría la “frutilla de la torta” que le daría la chance de hacer base en la zona.

Sin embargo, el panorama se complica aún más si incorporamos la siguiente variable: Junín es un botín de guerra “extraño”. ¿Por qué extraño? Si bien dada la cantidad de electores tiene un enorme poder en la esfera provincial, no todos los funcionarios peronistas quieren que el Intendente ganador pertenezca a ese partido.

En el corto plazo Meoni sería mejor negocio. Cuesta entender los vericuetos de la política pero hay que intentarlo para no llevarse sorpresas de última hora: Si Traverso por fin accede a la intendencia, los ministros Florencio Randazzo y Julián Domínguez deberían sentarse con él a negociar. Caso contrario, la “sartén por el mango” queda en sus ya poderosas manos. ¿Para qué sumar otro comensal a la mesa?

La comida (los votos) están, lo que queda en juego es la inclusión de un nuevo liderazgo; es decir, alguien con quien compartir lo que hasta ahora se mantuvo cautivo en un puñado de personas.

Esta visión podría cambiar si Cristina Fernández decide cobrarse una “deuda” personal y avanzar sobre la ciudad para verla cambiar de signo antes de partir en forma definitiva, tentación que, según dicen, ronda su cabeza desde la alianza de Mario Meoni con Cobos. De hecho, varias fuentes aseguran que podría visitar en persona la ciudad, y empujar con su presencia al candidato que salió victorioso el domingo pasado.

Los próximos meses serán muy movidos, y como suele pasar cada tanto en este país, el nudo central pasa por el coqueteo con el peronismo y sus múltiples tentáculos reforzados por el aluvión de votos que sirvió de espaldarazo a la figura presidencial, y del que todos pretenden sacar una jugosa tajada.

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