El 90% de los juninenses no usa cinturón de seguridad en la ciudad, pero sí en la ruta

La proporción de conductores que cumple con la norma obligatoria mientras circula por las calles es de uno cada diez. Sin embargo, al viajar parecen tomar conciencia de que tienen que utilizar ese elemento.
Como si existiera un mandamiento tácito y a la vez flexible que les permite obedecer la ley a su antojo, los juninenses no muestran empacho en transgredir el uso obligatorio del cinturón de seguridad mientras conducen en la ciudad y tomar una actitud diametralmente opuesta cuando tienen que salir a la ruta.

Para comprobar esa ambivalencia en la conducta no se necesita más logística que la de pararse sobre el cordón de la vereda y observar en cuántos vehículos la persona que maneja lleva el cuerpo sujetado al asiento con el arnés. En una calle muy transitada, y después de un tiempo prudencial de monitoreo ocular, seguramente se podrá comprobar que son contados los que respetan la norma en cuestión. Hace un par de años, el director de Inspección General, Miguel Angel Chami, admitió que el porcentaje de ciudadanos que se acogen a esa normativa era bajo, de un veinte por ciento. Hoy, el vistazo panorámico permite percibir una reducción en el lote de disciplinados.

El comportamiento se ubica en el otro extremo cuando se deja atrás el casco urbano para transitar la ruta. Allí, nueve de cada diez individuos parecen ser tocados por un halo de moral, buena conciencia y prevención y entonces se aferran a la faja que puede salvar sus vidas en caso de un eventual accidente.

El jefe de la Policía Caminera, Erasmo Verón, destacó que es alto el índice de viajantes que hacen caso a la prescripción de ponerse el cinturón. “El noventa por ciento de la gente que viaja, lo usa. Dentro de ese universo hallamos gente que atraviesa la Ruta 7 desde otras provincias y vecinos de Junín que van a la Capital u otros lugares”, describió.

Sin embargo, reveló una costumbre que refleja con nitidez la manera de adecuarse al cumplimiento de la ley según la situación: “Las personas que son de Junín y van a la zona de quintas o campos y viceversa, en su gran mayoría no usan el cinturón. Con el pretexto de que van cerca pretenden salvarse. Se dan cuenta de que tienen que actuar de otra manera cuando les llega la multa (se le cobra a la primera infracción), cuyo monto puede superar los mil pesos”, manifestó el funcionario policial.

Una sociedad que es hija del rigor

Más allá del respeto superior que puede infundir la ruta en comparación con la circulación callejera, una de las claves para entender la desigualdad que se registra a la hora de ajustarse el cinturón pasa por la severidad de los controles.

Y es justamente en ese punto donde difieren las inspecciones realizadas dentro de Junín de las que se llevan a cabo en los puestos ruteros. Es fácil de comprobar: a un automovilista que es parado por los inspectores municipales se le exige la presentación de la licencia de conducir, cédula verde, VTV al día y póliza de seguros. Son mus escasas las actas que se labran por no ir con el cuerpo atado a la butaca; en cambio, en los operativos desarrollados en las rutas aledañas a Junín, ese requisito se suma a los antes mencionados o al de llevar las luces encendidas, y es condición sine qua non para seguir viaje sin riesgo de ser sancionado.

Ranking de infracciones

Las estadísticas de los últimos cuatro años arrojan como resultado que una de cada cuatro infracciones fue hecha por circular sin casco.

El podio de las multas lo completan “Circular sin licencia” con un 22,4% y “Mal estacionamiento”, que roza al 13%.

El listado se completa con “Circular sin documentación”, como Cédula Verde, seguro y otras (11,4%); “Falta de Verificación Técnica Vehicular” (8,9%), “Cruzar semáforos en rojo” (2,2%); “Alcoholemia positiva” y “Circular a contramano” (1,8% cada una); “Menor de edad condiciendo” (0,8%); y “Otras” (14%).

Una evaluación pormenorizada de cada una de las infracciones, deja algunas conclusiones a tener en cuenta:

- El porcentaje de motociclistas multados por circular sin casco había descendido del 30,8% en 2008 al 16,2% en 2010, pero en 2011 volvió a trepar hasta el 24,7%.

- Las infracciones por mal estacionamiento corrieron el camino inverso: mientras que subieron del 10,8% en 2008 hasta el 19,9% en 2010, en 2011 bajaron al 6,1%.

- El cruce de semáforos en rojo creció de manera preocupante a más del doble: del 1,3% en 2008 a 2,8% en 2011.

- Los casos de alcoholemia positiva apenas si alcanzaron el 0,3% en 2008, pero los tres años siguientes superaron el 2% del total de infracciones.

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