El sindicato de la alimentación reclamó el pago de salarios y que el directorio comercialice la firma para garantizar la continuidad de los puestos de trabajo. Para el jueves preparan una gran movilización
Según explicaron los dirigentes sindicales de la Alimentación, la empresa adeuda la segunda quincena de octubre, noviembre completo y ahora la primera mitad de diciembre. En total sería dos sueldos a cada empleado.
“La situación es muy preocupante porque el atraso se agrava y vemos que cada vez hay menos insumos para producir. Por eso pedimos que rápidamente los directores resuelvan la venta de la empresa para garantizar los puestos de trabajo que en este momento están en serio riesgo”, explicó Sergio Pereyra, titular del sindicato en la ciudad y empleado de Jumalá.
Junto a él, bombos, pancartas, globos y bombas de estruendo acompañaban el reclamo que unos 40 trabajadores realizaron sobre el bulevar. Allí también estuvo la conducción de la CGT Río Cuarto, que hasta el momento había observado el proceso desde afuera, pero que decidió sumarse ante la profundización del conflicto.
Como se recordará, la empresa presentó la convocatoria de acreedores con el fin de reordenar su deuda e intentar sortear el mal momento de sus finanzas. Sin embargo, a lo largo del año los atrasos salariales y las denuncias del gremio por la caída constante de la actividad se sucedieron sin pausa.
En el medio hubo negociaciones para vender la empresa y hasta posibles cambios en el directorio, también como intento de oxigenar la situación. Pero ni una ni otra opción prosperaron.
Ayer, los trabajadores dijeron que “a esta altura y dada la evolución de la empresa, también pedimos que haya interés y acompañamiento de los actores políticos de la ciudad, que nunca se acercaron a conocer nuestra situación”, se quejaron. Además, anticiparon que el próximo jueves realizarán una nueva manifestación con acompañamiento del gremio de Córdoba, que podría movilizar trabajadores hasta Río Cuarto. También la CGT prometió sumarse a la iniciativa.
“Estamos presentes porque corren serio peligro las fuentes de trabajo de setenta familias de Río Cuarto. Y la presencia de la CGT destaca la ausencia del poder político que debería estar presente tratando de ver cómo solucionar este problema, sobre todo en un momento en que se pone el grito en el cielo cuando los trabajadores queremos participar de las ganancias de las empresas. Cuando la incapacidad empresarial lleva a poner en riesgo de quiebra a la empresa, los que pagan el costo son los trabajadores. Seguimos con la vieja historia de que las ganancias son privadas y las pérdidas, socializadas”, disparó Eduarto Tello, secretario general de la central obrera local.
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