Julio Cobos habló de todo en Planeta Xilium

Julio Cobos habló de todo en Planeta Xilium
En una cálida entrevista con Alberto Rodríguez Saá, el ex vicepresidente de la Nación recordó que fue subteniente cuando el país estuvo a punto de ir a la guerra con Chile.
La disciplina espartana pero de sólida formación académica del Liceo Militar, integrar un ejército apostado en la Cordillera que estuvo a punto de invadir Chile, la compra del primer auto, un Fiat 600 que cumplió la proeza de viajar seis veces ida y vuelta de Mendoza a Mar del Plata, y el alquiler de cabañas en Potrero de los Funes en las visitas al hijo mayor que estudiaba en San Luis fueron algunas de las anécdotas que salieron a la luz en una entrevista que ayer a la mañana Alberto Rodríguez Saá le hizo a Julio Cleto Cobos en su programa de radio Planeta Xilium. El que fuera gobernador de Mendoza y vicepresidente de la Nación entre 2007 y 2011 además habló sobre su ingreso a la política y la relación con el kirchnerismo.

Cobos entró pocos minutos pasadas las diez al salón de Payné donde están montados los equipos que transmiten Planeta Xilium. El ex vicepresidente, que está alejado de la función pública y ejerce actualmente la ingeniería civil, se explayó con generosidad ante cada pregunta de Alberto, que siempre buscó indagar en la historia de vida del hombre más que en la construcción de la figura política. La entrevista empezó con el recuerdo de sus orígenes, en los que el dirigente radical destacó el esfuerzo que hizo su familia para que él pudiera estudiar.

“Hice la primaria en una escuela de barrio, al centro no íbamos nunca porque no teníamos auto. Mi mamá cosía para otros y eso nos ayudó”, señaló Cobos. Después llegó el tiempo de cursar en el Liceo Militar General Espejo. “La educación era muy dura, nos tenían zumbando, pero de ahí salieron muchos dirigentes importantes del medio mendocino y gracias a esa exigencia después la universidad no nos pareció difícil”, agregó. La rigurosidad de este establecimiento, en donde sólo podían salir los fines de semana, alcanzaba incluso a la vestimenta.

“Teníamos que ir al cine con el uniforme”, ejemplificó. Al escuchar esto Alberto, ni lerdo ni perezoso, le preguntó: “¿Y eso ayudaba con las mujeres?”. El ingeniero civil respondió con picardía y sinceridad: “Sí, las chicas caían rendidas a nuestros pies”, afirmó entre risas generalizadas.

A los 23 años Cobos atravesó una situación límite en su vida y cuyo recuerdo de tensión lo acompañaría para siempre. “El Liceo te exceptuaba del servicio militar, pero salías como oficial, y en el conflicto del Beagle con Chile en 1978 estuve destinado en Malargüe como subteniente. Estaba encargado de movilizar la compañía y el 22 de diciembre nos acercamos a siete kilómetros de la frontera. El 23 teníamos orden de invasión”, señaló. La oportuna intervención papal desactivó una guerra que parecía inevitable.

Alberto en ese momento destacó la importancia de Antonio Samoré, el cardenal de la Iglesia Católica que tuvo un papel clave para mediar entre Argentina y Chile in extremis y poder encauzar pacíficamente el conflicto. También recordó una frase del religioso: “Que la luz de la esperanza se convierta en aurora”.

El nació en Godoy Cruz recordó cómo las circunstancias lo obligaron a impartir órdenes a jóvenes de su misma generación. “Algunos desertaban y había que sostener a la tropa. A pesar de mi edad yo estaba preparado por el liceo para mandar”, afirmó con convicción y reveló que el plan argentino era “amagar” por Mendoza y mandar el grueso del Ejército por Neuquén. “Al revés de la Gesta Sanmartiniana”, agregó Alberto, siempre atento de las cuestiones históricas.

Cobos empezó a trabajar como ingeniero y a ganar sus primeros pesos, que destinó en la compra de un Fiat 600, cuyas ruedas rodaron miles de kilómetros en sucesivos viajes para veranear en Mar del Plata. “Para ir a Chile subíamos por Cristo Redentor marcha atrás”, destacó, y subrayó que “el primer auto como la gente que tuve fue un Senda”.

La carrera de ingeniería no sólo le dio el título sino también su esposa, a la que conoció en tercer año. Con ella tuvo tres hijos y el mayor, que actualmente realiza un doctorado de física médica en el Instituto Balseiro, cursó previamente sus estudios en San Luis, provincia que Cobos conoce tanto por cuestiones familiares como políticas y de la que destacó el desarrollo de su infraestructura.

La historia de vida del ex mandatario mendocino sorprendió a Alberto, quien sólo para el final de la entrevista dejó las preguntas relacionadas a la política.

“¿Por qué teniendo todo te metés en el lío de la política?", quiso saber Alberto. Cobos, afiliado a la UCR en 1991, repasó entonces su pasado como dirigente de la Universidad Tecnológica Nacional (ATN) y su ingreso a la función pública en la Municipalidad de Mendoza, bajo la gestión del entonces intendente Roberto Iglesias. Volvió a la ATN y después ocupó cargos en la Gobernación. En el 2003 asumió como primer mandatario de Mendoza.

La Gobernación de Cobos fue contemporánea con la Presidencia de Néstor Kirchner (2003-2007). Ahí empezó una buena relación con el Ejecutivo nacional que lo catapultó a ser el vicepresidente de Cristina Fernández. Después llegó el conflicto del campo y el famoso voto “no positivo”, que desactivó las retenciones al agro pero que rompió para siempre el vínculo con el matrimonio gobernante.

“¿Te decepcionaron los Kirchner?”, fue la pregunta con la que Alberto decidió cerrar la entrevista. “El conflicto con el campo fue innecesario, se podría haber resuelto con consenso”, contestó Cobos.

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