Tras la negativa que recibió a concurrir al sepelio, el mendocino recibió insultos durante todas las concentraciones masivas.
Tres consignas ganaron la mayor adhesión de la multitud: "Andate Cobos, sos un traidor", "Andate Cobos la puta que te parió" y "Cobos traidor, renunciá". De todos modos, sorprendió la insistencia de tantos denostando al vicepresidente.
Para los dirigentes radicales consultados que pidieron reserva de sus nombres, la fuerte embestida que sufrió Cobos hay que entenderla en los sentimientos encontrados que provocó la muerte de Kirchner: hubo dolor y bronca al mismo tiempo.
El dolor se manifestó a lo largo de casi tres jornadas y de muchas maneras. La bronca, en cambio derivó en agresiones contra la oposición aunque casi siempre el principal imán de los insultos resultó ser el Vicepresidente.
Cobos se recluyó en Mendoza donde pasará el fin de semana. Cerca suyo deslizaron unas pocas palabras que sintonizan el mal trago que pasó: "Hay que ser respetuosos de un momento tan doloroso. El silencio aporta y construye", dijo un allegado que creyó interpretar a su jefe.
Pero las pocas ganas de hablar de los referentes cobistas ilustraron mejor que muchas declaraciones el impacto negativo que produjo en el mendocino y en su entorno la rechifla y los insultos que le dedicó la multitud.
Si bien es prematuro realizar una evaluación, los seguidores de Cobos temen que las manifestaciones explícitas de rencor contra su figura lo puedan afectar en su aspiración a convertirse en candidato de la alianza que encabezará el radicalismo en las elecciones de 2011.
Estiman que las chances de triunfar en una interna frente a Ricardo Alfonsín pasan por ganar el favor del electorado independiente que bendijo a Cobos después de su célebre "voto no positivo" en el Senado, en aquella tensa madrugada del 17 de julio de 2008 que tumbó las retenciones móviles.
De pronto Cobos, el radical K que rompió con su partido para ser el vice de la presidenta Cristina Fernández, se había transformado en el principal enemigo del kirchnerismo.
Pero también en el más popular de los dirigentes opositores cabalgando hacia un liderazgo apuntalado en las simpatías que despertó entre los productores agropecuarios grandes, medianos y chicos. Las encuestas le sonrieron ante la furia del oficialismo.
Cobos supuso que podría convivir pese a su voto en contra. En su discurso de esa noche dijo: "No persigo ningún interés. La Presidenta me va a entender. La historia me juzgará, no sé cómo. No puedo acompañar. Actúo conforme a mis convicciones. Pido a la Presidenta que envíe un nuevo proyecto. Pido perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo, voto en contra", concluyó.
El kirchnerismo le hizo la cruz y no sólo que nunca lo perdonó sino que la muerte de Kirchner incentivó la ofensiva contra él.
Cobos ofreció el Congreso para velar al ex presidente y pidió pista para ir a la Rosada a ofrecer sus condolencias. El Jefe de Gabinete le pidió que no fuera y los gritos hostiles contra él también dijeron lo suyo.




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