Es un 2,77% más caro de lo que salía en junio y cuesta $715 más que en julio de 2009. La inflación llegó al 1,93%.
Los lácteos, el pollo, las verduras, las galletas dulces y los artículos de higiene personal y del hogar son algunos de los productos que los mendocinos consumimos a diario y que empujaron el valor hacia arriba. También hicieron lo suyo los aumentos en los seguros, los medicamentos, las expensas, los juguetes, las cocheras privadas y la televisión por cable.
La canasta básica total (CBT) que elabora mes a mes la consultora incluye alimentos y bebidas para cubrir las necesidades alimentarias básicas y otros bienes y servicios no alimentarios pero que también se necesitan para vivir, con lo cual se tienen en cuenta los gastos de alquiler, indumentaria, transporte e impuestos y servicios, entre otros rubros. Los cálculos están hechos en base a los consumos de una familia tipo, de clase media, compuesta por una pareja y dos chicos en edad escolar.
Los datos arrojaron que un grupo familiar de estas características necesitó en julio $4.041 para cubrir sus necesidades o, como prefiere decir la consultora, “para no sentirse pobre” o “ sentir que vive dignamente”. De esa suma, $2.425 (60%) se fueron en alimentos, bebidas y artículos para la higiene personal y del hogar.
Basta con detenerse unos minutos en cualquier góndola de supermercado para escuchar la queja constante de los clientes por los aumentos de los productos. Pero cada uno de ellos tiene al menos una explicación lógica.
El caso de los lácteos encuentra respuesta en unos incrementos autorizados por la Secretaría de Comercio Interior, que conduce el tantas veces cuestionado Guillermo Moreno. La Serenísima aumentó en abril 4% en su línea de productos de consumo masivo básico (sachet de litro de leche entera, dulce de leche de medio kilo, manteca de 200 gramos y crema de leche de 250 gramos) y otro 3% a mediados de año. SanCor, para su gama equivalente de productos, hizo lo propio pero 2% en cada una de esas oportunidades. Pero para las líneas premium (donde entran la mayoría de los quesos), los incrementos tuvieron una luz verde de hasta 19% y 12% en cada una de las marcas.
Luego, en junio, fue el turno de los fideos, los insumos de higiene, la yerba y el vino, con promedios del 3%, el 6% y el 8% según la categoría de los productos (básicos, selectivos y premium).
Ya con características típicamente estacionales, otra suba que sacudió los bolsillos en julio fue la de las frutas y las verduras, fogoneada por la ola polar. Además de la nieve, las inclemencias del tiempo trajeron alzas de entre 30% y 50% en varias hortalizas, sobre todo las provenientes de otras provincias, aunque las locales también aumentaron. Desde el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) confirmaron que el tomate, la papa y la chaucha fueron las verduras que más treparon. Así el kilo de la primera pasó de $1,50 a $2,20 y la última subió 40%, con un promedio de $10 por igual cantidad. En invierno, Mendoza produce verduras de hoja (lechuga, acelga o espinaca) y el frío también impactó en sus precios (la lechuga repollada pasó de $2,65 a $3).
No todo es comida
En el caso de los seguros, los incrementos en las pólizas para automóviles sumaron 15% en lo que va del año y se espera otro 15% para el segundo semestre. El argumento de las compañías es el mismo de siempre: la inflación genera subas en los costos y el sector no es ajeno a los ajustes salariales. Para los medicamentos, la industria farmacéutica consiguió de Moreno la autorización para aumentar, de manera escalonada, 15% en todo el año (7% para los masivos, 14% para los selectivos y entre 18% y 20% para los premium). La primera etapa fue en abril con un incremento en promedio del 4,2% y la segunda comenzó a mediados de julio y concluirá a mediados de agosto, y será del 5%; el resto quedará para octubre.
Es por eso que el informe de Evaluecon advierte sobre la tendencia alcista de los productos y servicios “en los rubros que más consume la clase media”.

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