El chivo goleó 4-0 a Ferro de Olavarría con tres tantos del delantero de General Conesa y terminó en lo más alto de la Zona 6 del Argentino B al cabo de la primera rueda.
Y por si faltara algo, en el 4-0 de la víspera, Julio Acosta consiguió los tres tantos que necesitaba para desplazar a Gamarro como máximo goleador histórico de la entidad.
El atacante nativo de General Conesa, quien alcanzó las 136 conquistas en 291 partidos oficiales, fue ovacionado cuando el entrenador Alberto Desideri decidió reemplazarlo a los 77 minutos.
El partido ante los olavarrienses fue partido hasta los 20 minutos del primer tiempo. Luego del primer tanto de penal de Acosta (falta de Basso sobre Correa), Lovera se hizo expulsar infantilmente por agredir a Gastón Arroyo y todo se le simplificó al albinegro.
Pese a que al principio equivocó los caminos (abusó del pelotazo en vez de manejar la pelota y buscar los espacios libres), en el complemento plasmó clarísimas diferencias futbolísticas, físicas y anímicas.
El visitante se terminó de derrumbar a los 32 segundos de la fracción final, cuando Morales Páez le cometió una infracción a Correa dentro del cuadrante mayor y Acosta cambió, otra vez, penal por gol. En el entretiempo, para ensayar la reacción, el DT había realizado un cambio ofensivo (quedó parado con tres en el fondo) para adelantar las líneas.
El conjunto de Edgardo Malvestitti no pudo sobreponerse al golpe. Acosta volvió a avisar con un cabezazo en el poste y, a los 15, el "9" punteó a la red una habilitación de Mc Coubrey, tras centro de Rosell. Con ese gol, además de liquidar el pleito, ingresó en la historia grande de la entidad albinegra.
Lejos de conformarse con la diferencia, el chivo continuó parado en campo contrario para forzar las situaciones ante la valla de Gabriel Senzacqua.
Ballestero se hizo eje del equipo, Correa lastimó con cada arranque, Dietrich apareció siempre sin marcas por la derecha y la movilidad de la dupla Acosta-Mc Coubrey siguió siendo un problema insolucionable para el fondo olavarriense.
Sólo quedó tiempo para una joyita de Iván López (precisamente ingresó por Acosta) dentro del área, luego de un preciso pase de Mc Coubrey, para estampar el 4-0.
La clave
Apenas dos minutos después del primer gol de Julio Acosta (a los 18), el volante Rodrigo Lovera agredió a Gastón Arroyo y dejó a su equipo con un hombre menos. Eso le imposibilitó reaccionar, a la vez que le otorgó enormes espacios al chivo para hacer valer la diferencia numérica.

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