El servicio de Representaciones Andinas S.A. incluye: recepción, separación y tratamiento. De un volumen diario de 20 toneladas, tratan y recuperan un 18 % de inorgánico y 60 % de orgánico. Comercializan papel, plásticos, cartón corrugado y nylon, disminuyendo su impacto en el ambiente.
Al frente de una empresa de servicios y venta de productos medioambientales, Eduardo Sendes prestó primero asesoría y luego presentó al municipio un proyecto para gestionar la planta de tratamiento de los residuos sólidos urbanos que estaba construyéndose entonces en la ciudad.
El proyecto que empezó a gestarse hacia fines de 2008 se plasmó en un contrato en diciembre de 2010, fecha desde la que Representaciones Andinas S.A. gestiona el proceso integral de la basura en la costera localidad.
Es así que en Puerto San Julián, el proceso de la basura que comienza en la casa, tiene su recolección municipal y lo completa en el Vaciadero, la firma privada.
El contrato es para el tratamiento y separación de residuos sólidos urbanos, por un volumen diario que se ubica en las 18 a 20 toneladas de residuos domiciliarios y de algunos emprendimientos mineros.
La planta está ubicada en un predio de 120.181m2, ubicado en calle Lavalle, al lado de la planta de efluentes cloacales, a unos 300 metros del ejido urbano, cerca de la costa. “No quisimos buscar otro lugar para contaminar, y en cambio recuperar el pasivo, todo lo que se pueda, y trabajar sobre ese mismo predio, porque es muy costosa la recuperación”, contó Sendes a TiempoSur.
Cabe recordar que en Río Gallegos, con un vaciadero municipal superado en su vida útil de 20 años, y un ambicioso proyecto para su traslado, valuado en el orden de los 100 millones de pesos, hay calculado un costo aparte de unos 40 millones de pesos para la remediación del predio de 40 hectáreas.
Desde su contratación, “Representaciones Andinas S.A.” ajustó el equipamiento de la planta, capacitó en seguridad e higiene y medio ambiente a la planta de personal que oscila entre 23 y 25 empleados.
Plantas de tratamiento de residuos sólidos urbanos de estas características, fueron montadas en el marco de líneas de acción nacionales, en distintas localidades de la provincia, El Calafate, Puerto Santa Cruz, Gobernador Gregores, Puerto Deseado, Pico Truncado, Caleta Olivia y Río Gallegos, en este último caso, paralizadas en su funcionamiento desde 2008.
En Puerto San Julián, hubo aportes para el funcionamiento por parte de la provincia y del municipio que, en este caso, concede su gerenciamiento a un privado.
Servicio y recupero
El servicio incluye la recepción de la basura, una previa filtración de eventuales residuos peligrosos o líquidos contaminantes, ya que la planta está preparada solamente para tratar residuos sólidos urbanos.
Los residuos son separados por categorías: cartón, diarios, papeles, distintos tipos de plásticos, metales, aluminio, chatarra, y orgánicos, que representan casi un 60 % del volumen, que tiene distintas formas de tratamiento.
Del volumen total de basura diaria, Sendes informó que “dependiendo de los meses hay aproximadamente un 18 % de recupero, sin contar ese porcentaje de 60 % que es el orgánico” que, agregó, “se podría recuperar con una inversión y generar abono para comercializar”.
Por ahora dijo, “lo disponemos en cavas, separado, no contamina, o sea que también se cuenta como recupero, en el orden del 78 %”.
Con todo esto, Sendes aseguró que “se extiende la vida útil de un vaciadero”, calculada en 20 años, en este caso en sus primeros pasos: “una tonelada de orgánico bien tratada se disminuye hasta un 30 %, es decir, a 300 kilos que finalmente va a la cava”.
“Nosotros estamos haciendo pruebas de compostaje”, contó al tiempo que explicó que, “se trata de biodegradar ese orgánico, con oxígeno, con humedad y con temperatura, para que se convierta finalmente en tierra”. Aunque para la producción en escala y comercialización, es necesaria otra etapa de inversión.
En cuanto a lo demás dijo, “todo es separado, y en algún porcentaje tiene valor”. “Nosotros vendemos papel blanco, de revista o mixto, cartón corrugado, plásticos de distinto tipo, estamos recuperando casi el 100 % del nylon de las bolsas que también es comercializado”, añadió.
Con todo esto explicó que “además de la contaminación que puede llegar a tener en la biodegradación, una bolsa que puede durar, depende el micronaje, de 300 a mil años en el ambiente, nosotros la estamos recuperando”, y así afirmó, “no está el peligro de contaminación que pueda llegar a la bahía”.
Junto con la legislación tendiente a disminuir la distribución de las bolsas de polietileno, este tratamiento está resultando en una disminución de la contaminación visual característica de la zona, de las bolsas que, ayudadas por los vientos, terminan flameando en la vegetación o afectando el ambiente de aves y peces.
Para Sendes no obstante, “no se trata de prohibir, sino de reutilizar, de dar buen uso al polietileno, y reducirlo a lo mínimo indispensable y eso se nota”.
Por otra parte advirtió que “lo fundamental sería la separación de residuos en origen, al menos en orgánicos e inorgánicos, eso sería adelantarnos 50 años más o menos, pero la concientización es compleja, no crecimos con una educación ambiental, y es necesario un plan en ese sentido”.
Hacer escuela
Otra línea de acción está dirigida a la capacitación a la comunidad, para que incorpore el hábito de la separación en origen, aunque este es un proceso muy incipiente, y además reconoció el empresario, “muy difícil, con resultados que se pueden ver a mediano y largo plazo y es muy costoso”.
También hacen escuela con los productores de residuos como aceites, talleres y limpia autos que hacen este tipo de basura, que es recibida en la planta, aunque con los correspondientes recaudos de cierre y precinto, y una especie de certificación, para su disposición final en una planta de Puerto Santa Cruz donde se le da el correspondiente tratamiento.
“Lo que estamos haciendo es unificar la recepción de los residuos porque la gente lo que quiere es deshacerse de la basura, y si no la recibís, la va a tirar en cualquier lado”, reflexionó el empresario.
Mientras tanto informó Sendes, “nosotros estamos presentando varios proyectos para seguir ampliando los rubros, porque cada tipo de basura tiene su tratamiento”.
En este tiempo de funcionamiento de la planta, la empresa se ha dedicado a recibir la basura, compactar y comercializar, y mantener informada a al Municipalidad y a la Secretaría de Medio Ambiente, sobre la evolución de este proceso, “cual es la información real”. También trabaja con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial –INTI-: “están interesados porque es un proyecto serio, y se maneja con la realidad del pueblo”, dijo.
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