Aunque los casos disminuyeron sensiblemente los últimos años, insisten con la prevención.
Las actividades se realizaron durante dos días, y estuvieron destinadas a médicos, bioquímicos y enfermeros de los hospitales de la zona capital, Alto Comedero y El Carmen. Participaron alrededor de ochenta personas y los ejes principales fueron mostrar la situación actual y evolución del dengue en América, nuestro país y la provincia.
El encargado de las jornadas fue el director provincial de Programas Sanitarios, Carlos Ripoll, quien expresó que la situación de nuestra provincia con respecto a la enfermedad es estable. De acuerdo a una exposición cronológica del avance de los casos, se informó que existió un brote pequeño de dengue de ochenta casos en el 2004, luego sucedió un brote más grande de 1.300 casos en el 2009. Durante el resto de los años, los casos no superaron los diez, y fueron todos importados.
El funcionario informó que a pesar de que el mayor brote fue en el 2009, en relación a lo que sufrió el país y otras regiones, fueron menos casos de los que se esperaron. A partir de ese período se incorporaron nuevos vehículos y maquinas, acompañadas por las acciones del Atención Primaria de la Salud, que trabaja en terreno, casa por casa, en las zonas de riesgo. Todos estos elementos en conjunto contribuyeron a que los casos se redujeran considerablemente desde ese año.
"Estamos bien posicionados, pero hay que seguir trabajando", indicó Ripoll. Esta opinión se debe a que la provincia es vulnerable y receptiva. Vulnerable por la situación geográfica, con una ruta de frontera que atraviesa una zona cálida y húmeda, con abundantes lluvias en el verano, condiciones propicias para los criaderos del mosquito transmisor, el Aedes aegypti. Jujuy también es una provincia receptiva porque posee temperaturas propicias y está presente el transmisor del dengue. Sólo hace falta que se instale una persona infectada, que puede ser picada por los mosquitos locales, que transmitirán la enfermedad y se iniciaría un ciclo de transmisión.
Indicó que las perspectivas para el futuro son buenas, a pesar de que seguramente existirán casos de dengue y epidemias, debido a que no hay en estos momentos medidas efectivas de protección, como una vacuna. Al respecto Ripoll informó que aunque están en desarrollo diez vacunas de dengue, una de ellas está muy avanzada y está siendo probada por un laboratorio francés en México, Centroamérica, Brasil y Tailandia. Se calcula que en un año o dos estará disponible para ser utilizada masivamente.
A pesar de que la situación en nuestra provincia es estable, en América la situación no es favorable. En estos momentos es el continente que presenta más casos notificados. Los primeros brotes severos ocurrieron en 1981 y hasta la fecha el número de casos fue en aumento.
Según Ripoll, las causas de estos datos son variadas y la mayoría está fuera del ámbito de la salud. Entre ellas se encuentra el crecimiento poblacional y de las ciudades, la generación ilimitada de basura, la mala planificación y urbanización de ciudades y falta de agua potable en ciertos sectores. Sin embargo, lo que marcó un hito en la proliferación del dengue fue la aparición de recipientes descartables y de bolsas de polietileno.
En estos elementos se forjan los criaderos del mosquito transmisor del dengue. El recipiente es fundamental para que el mosquito "pegue" sus huevos en el interior, que junto con el agua estancada, conforman el mejor hábitat para la cría de larvas, que evolucionan cerca de diez días, trasformándose en mosquitos voladores.
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