Jujuy está “con la basura hasta el cuello”

Desde hace varios meses se viene sosteniendo la necesidad de la apertura del nuevo Centro de Disposición Final de Residuos (CDFR) en Chanchillos, ante la saturación del Centro de Finca El Pongo.
Esta situación produce que, en localidades como Perico o Palpalá se queme basura a cielo abierto, una práctica que juega en contra del medio ambiente que se trata de preservar.

En el marco de una recorrida que nuestro medio realizó por los distintos puntos “calientes” de la problemática, junto al Director de Higiene Urbana de la Municipalidad Capital, Néstor Navarro, se pudo observar la complicada situación tanto del medio ambiente, como de la disposición de residuos.

Al respecto Navarro, consideró que la apertura del centro de Chanchillos busca, justamente, evitar la quema de basura que se observa en las localidades antes mencionadas, en un nuevo intento de preservar el medio ambiente.

En cuanto a los costos que implicaría el nuevo CDFR, Navarro ponderó el cuidado ambiental por sobre los gastos de transporte, una de las cuestiones relacionadas a esta problemática.

“Es peor el costo de romper y destruir el medio ambiente que lo que tengamos que gastar en combustible”, afirmó. Asimismo, indicó que la Dirección de Higiene Urbana del Municipio de San Salvador de Jujuy gasta 3600 litros de gas oil por semana por los recorridos de los camiones hasta el centro de disposición final, pero que “vemos que a otros municipios les queda más corto y se quejan. No importa cuánto gastemos, la idea es tratar de dañar lo menos posible el medio ambiente”.

En cuanto a la capacidad de El Pongo, Navarro añadió que una celda que se colmará aproximadamente en dos meses es la última que queda para disponer de los residuos “ya que estamos a punto de salir del circuito donde se puede enterrar, donde tenemos permitido enterrar. Esa celda va a durar dos meses a lo sumo y colapsará El Pongo, ya no queda lugar, por eso necesitamos urgente a Chanchillos”.

Reciclaje

Una de las alternativas que favorecería la superación de la situación conflictiva sería, de acuerdo al Director de Higiene Urbana, el reciclaje de residuos en lugares como Centros Vecinales o Centros Integradores Comunitarios.

“La cuestión es cultural”, sostuvo Navarro; “hay lugares donde no se tira un papel en la calle y, con esta cuestión, estamos trabajando en distintos programas, tratando de que la gente recicle. Los vamos a llevar a los distintos centros vecinales, los CPV, CIC, y tratar de concretar convenios con distintas cooperativas”.

Este sistema, comentó Navarro, consistiría en reunir, por ejemplo, el plástico PET (polietileno tereftalato), encontrado en las botellas de bebidas, en un centro vecinal para su posterior recolección, lo cual, de acuerdo a Navarro, “restaría volumen de basura y nos evitaría un camino”.

“Es distinto tomarlo del medio de la basura” – sostuvo Navarro – “una señora podría llevar sus botellas de plástico al Centro Vecinal, y necesitamos reciclar, hay que enterrar lo menos posible”. Actualmente, se entierra entre un 70 y un 80% de los residuos que llegan al CDFR, “y tiene que ser al revés; tenemos que reciclar un 70 u 80%, y enterrar un 20%”, indicó Navarro.

El PET, entre papel, vidrio y otro tipo de residuos, indicó Navarro, es el que más se recicla y el que más contamina, y el camino que recorre es “el vecino tira una botella. Esta viene al Pongo, la gente la recicla, se la vende a gente de Palpalá, la cual la vende a gente de Rosario, que a su vez la venden a japoneses. Estos nos entregan la tela de Polar a cambio del PET. La basura es un recurso, tenemos que tratar de reciclar lo más que se pueda y enterrar lo menos posible”.

En este sentido, Navarro recalcó el sentido cultural de la cuestión, recordando que para alcanzar resultados positivos se necesita la colaboración de la gente.

“Hace 20 ó 30 años atrás éramos la envidia de algunas ciudades como Salta, éramos la “Tacita de Plata”, por la limpieza. Hay falta de conciencia, parece que nos ha recolonizado gente sucia”.

Residuos patógenos

Sobre el camino que recorren los residuos patógenos hasta su disposición final, el titular de Higiene Urbana comentó que, a pesar de que no es “lo conveniente, pero es lo que nos permite Medio Ambiente”: la empresa Limsa “concesionaria y la única autorizada para hacer el transporte” retira los residuos patógenos de todas las clínicas, laboratorios, veterinarias, hospitales y consultorios, con equipos especiales y un camión especial, que los lleva al Pongo.

Allí, se rompen las bolsas especiales donde se transportan estos residuos con maquinaria y se lleva a cabo un tratamiento de los mismos con cal. Luego se los entierra en celdas que tienen un alambrado olímpico para evitar el ingreso de personas, las cuales quedan clausuradas y cerradas. Además, estas celdas no tienen salidas al exterior como las de los residuos sólidos y semi sólidos urbanos.

Con el CDFR de Chanchillos, agregó Navarro, se contará “con la autoclave, que es un horno que hierve a gran temperatura, y eso hace que los residuos entren patógenos y salgan comunes”.

Aguas servidas en San Salvador de Jujuy

En otro sentido, el titular de Higiene Urbana comentó las diversas denuncias que se registraron sobre aguas servidas en distintos puntos de la capital, comentando que se intimó a la empresa Agua de los Andes a solucionar la cuestión.

“En calle Hipólito Irigoyen esquina Iriarte”, indicó, “salen aguas servidas al exterior, y ellos dicen que es una válvula de escape, pero no puede escapar nada, no puede escapar y caer materia fecal a nuestros ríos, por lo cual estamos intimándolos por situaciones en toda la ciudad”.

Sobre la importancia de contar con sistemas cloacales eficientes, Navarro consideró que “no vemos que el sistema sea eficiente si está saliendo materia fecal al río. Necesitamos denuncias de los vecinos, y también cuando sea para la Municipalidad; hay que denunciar para tratar de mejorar todo”

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