Nélida Cifuentes, que militó en el Partido Revolucionario de los Trabajadores en la Universidad Nacional del Comahue de Neuquén, y que estuvo detenida en el centro clandestino de detención “La Escuelita” de Bahía Blanca, prestó declaración en el marco del juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en jurisdicción del Comando del V Cuerpo del Ejército.
La mujer, tras estar alojada en la Unidad Penal 9 de esa provincia, fue traslada al centro de detención “La Escuelita” donde durante diez días fue torturada e interrogada.
Luego fue derivada a la Unidad Penal 4 de Villa Floresta y tras ello al penal de Villa Devoto, donde recuperó la libertad el 6 de diciembre de 1981 quedando a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
Cifuentes relató que “en esa semana de junio habían ya detenido a una de mis compañeras de la facultad y de militancia, pertenecíamos al PRT”, agregó.
“Mi militancia en el ámbito universitario tenía que ver con la difusión de las ideas revolucionarias, con leer la prensa, teníamos en el centro de estudiantes, fuimos una propuesta en la Universidad de Comahue”, dijo.
Respecto a "La Escuelita", dijo que “era como un lugar semicubierto, el piso parecía que era de cemento o tierra alisada, muy duro y luego el lugar donde permanecí era como cerrado, con camas de hierro, percibía como olor a encierro y por ahí se escuchaba el mugido de vacas, como el sonido de un tren o una sirena de tren”.
Al ser consultada sobre los lugares de interrogatorio, la mujer expresó que “el traslado era caminando, nos llevaban a empujones y había una distancia".
“Cuando me interrogaban me golpean y me manoseaban”, expresó al agregar que “recuerdo que los que hablaban tenían como un acento provinciano, como muy marcada la diferencia del personal que estaba en la custodia y del momento del interrogatorio”.
Más adelante, la testigo contó sobre su traslado a la Unidad Penal 4 de Villa Floresta donde señaló que “me llevaron atada y vendada hasta la oficina de ingreso al pabellón de mujeres y estaba el personal femenino de la Unidad 4”.
“Nos hicieron poner en fila, nos asustamos mucho, íbamos pasando de a una a un lugar que era como el ingreso a la cárcel, había personal penitenciario y había uno que parecía médico que sin decirnos más nos revisaba, nos hacía acostar sobre una camilla y nos hicieron tacto vaginal", comentó.
En ese sentido, agregó que "fue una cosa súbita, no pudimos hacer nada ni decir nada, nos quedamos totalmente sorprendidas e inmovilizadas”.
La mujer expresó también que “en Floresta permanecí seis meses, luego nos llevaron a Villa Devoto, en el `81 me dieron la libertad vigilada y retorno a mi ciudad”, concluyó.
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