El juicio por jurados, un sistema ágil y popular

Adrián Ventura

En apenas seis días, Dominique Strauss-Kahn enfrentó a dos jueces, uno de los cuales accedió al arresto domiciliario bajo condiciones muy rigurosas; un fiscal pidió su procesamiento; el Gran Jurado lo acusó de siete cargos graves, y, finalmente, el ex titular del FMI deberá enfrentar un juicio oral ante un jurado integrado por ciudadanos y por un juez.

El sistema penal norteamericano, de raíz inglesa, es un mecanismo muy ágil y, si bien tiene algunas diferencias en cada estado de Estados Unidos, se monta sobre algunas ideas centrales. No hay proceso escrito, como en la Argentina; existen menos apelaciones, y es más eficaz.

Apenas fue detenido por la policía, Strauss-Kahn quedó bajo la jurisdicción de la Suprema Corte de Nueva York. Este órgano no es el máximo tribunal del Estado -esa función la cumple la Corte de Apelaciones-, sino que es un tribunal donde se realizan los juicios civiles y penales, la puerta de entrada en la justicia.

Allí, el lunes, la jueza Melissa C. Jackson, de turno, le denegó la excarcelación. Ayer, sin embargo, el juez Michael J. Obus, colega de Jackson, accedió, pero impuso condiciones muy rigurosas.

Strauss-Kahn llevará una pulsera electrónica; no podrá salir de un departamento monitoreado por cámaras y custodiado por la policía, pagó una fianza de un millón de dólares y ofreció garantías para pagar otros cinco millones si se fuga. Además, no podrá salir de Estados Unidos y, por las dudas, aceptó que podría ser extraditado.

La fiscalía, sin embargo, obtuvo otro triunfo más importante. Como deben hacerlo todos los fiscales, luego de juntar pruebas -en este caso, testigos, ADN, la declaración de la víctima, etcétera-, la fiscalía sometió el caso a consideración de un Gran Jurado.

El Gran Jurado es un órgano que no existe en la Argentina y que no es el jurado que normalmente se ve en las películas de Hollywood: está integrado por un número variable de ciudadanos (hasta 23 personas), que escuchan a puertas cerradas al fiscal, sin presencia del defensor, y evalúan si "hay un caso" , es decir, si las pruebas alcanzan para enviarlo a juicio oral. Ayer, el fiscal logró pasar el filtro del Gran Jurado.

Ahora, luego de algunas audiencias intermedias, comenzará la etapa más delicada: el juicio oral, ante un Pequeño Jurado o Jurado de Juicio, que sí es el que se ve en las películas y que también está formado por ciudadanos.

Para formar un jurado de doce personas se convoca a un número bastante más elevado, sorteadas del padrón de habitantes; son alojadas en una sala sin contacto exterior, y el fiscal y el defensor participan de la selección del jurado (pueden tachar a algunos candidatos). Una vez que queda conformado, ese jurado será el que, bajo la batuta de un juez, decidirá la suerte del acusado.

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