En la sexta semana del juicio oral y público a nueve represores del grupo de tareas de la Subzona 14 comenzarán a declarar hoy las víctimas del operativo realizado por el Ejército en Jacinto Arauz el 14 de julio de 1976. En tanto, mañana a la tarde se presentará como testigo de la causa el ex gobernador Rubén Hugo Marín.
En tanto, por la tarde se presentará Angel Alvarez, también docente del colegio secundario, y el médico Luis Carlino, que atendía la posta sanitaria de la localidad y fue detenido junto con los docentes. Ambos también fueron torturados en la localidad y luego quedaron presos en la Colonia Penal de Santa Rosa. La tarde finalizará con las declaraciones de otros dos testigos, María Lebed y Leonardo Cisneros.
En tanto, mañana a la mañana está previsto que declaren Oscar Bertón, Ernesto Ale, Ana Isabel Herrera y Marcelo Cuadrado. Por la tarde la expectativa está puesta en el testimonio del ex gobernador Marín. El que fuera vicegobernador cuando se produjo el golpe del 24 de marzo del 76 fue citado por el tribunal a pedido de las querellas luego que afirmara a LA ARENA que cuando asumió en 1983 fueron halladas varias picanas en distintas dependencias policiales, pero que luego "desaparecieron".
"Si me fugaba, sabía que me mataban"
Luis Carlino llegó a Jacinto Arauz en marzo de 1975, para hacerse cargo de la sala de primeros auxilios de la localidad, mientras que su hermano Miguel fue destinado al centro asistencial de Bernasconi. Provenientes de un pueblo cordobés, se inscribieron en Salud Pública, para llevar adelante las aspiraciones del gobernador José Aquiles Regazzoli de brindar una mejor atención al pueblo pampeano. Su hermano estuvo durante once años en Bernasconi. Pero él apenas un año y unos meses, hasta que fue detenido por la patota militar que copó el pueblo araucense el 14 de julio de 1976.
Carlino recuerda que en su juventud jugaba a la paleta, se divertía, comía asados con gente que evidentemente no eran peronistas. De todas maneras la convivencia era pacífica, agradable. Destacó que sabía que era un pueblo que tenía una historia de confrontaciones y que al ser adherente de una línea del peronismo, era evidente que algunos no les caía bien.
Palabras.
Previo a su detención y ya con los militares requisando el pueblo, donde se decía que estaban buscando "guerrilleros", explicó que dijo en un club y en rueda de "amigos", que en todos los golpes de estado, salvo "el golpe popular del 43, el resto fueron elitistas, prooligárquicos y proimperialistas".
Recordó que a las pocas horas lo fueron a detener y lo llevaron a la comisaría donde recibió la primera sesión de tortura. "Ahí me dieron golpes de puños en el estómago, en los oídos, con las manos atadas atrás y encapuchado. En un determinado momento me pasan algo frío por la cara, supuse que era una pistola, inclusive les dije que me sacaran eso que estaba muy frío. Esto me lo confirmó después un policía ya jubilado de apellido Murias, que estaba al lado, el sí los puede reconocer, va a tener que hablar. Inclusive fue él quién le dijo al que empuñaba el arma, que tuviera cuidado con eso porque se le podía escapar un tiro".
Otra cosa que hicieron en la sede policial, fue ponerlo en el patio con las manos atadas atrás y encapuchado, sentado. Expresó que en aquel momento la soga que ataba sus muñecas estaban flojas, "me di cuenta que si me desataba podían aplicar la ley de fuga, me disparaban, me mataban".
Otra causa.
Luego de unas horas lo cargaron en un auto, con dos efectivos a cada lado apuntándole con ametralladoras, mientras que detrás lo seguían varios camiones del Ejército, posiblemente llevando a los profesores del Instituto José Ingenieros.
Carlino reclamó que él debería figurar con una carátula aparte a la que se les inició a los docentes, que se lo dijo al juez Walter Lema, porque figurar como profesor de la escuela era un error. Y que eso se sostuvo durante treinta años. "Es un error porque nunca di clases en el colegio, ni siquiera conozco la puerta de acceso. Yo le pedí al juez que me hiciera una carátula para mí solo, porque a los profesores los conocía de vista, de donde comíamos, no eran mis amigos, tampoco mis enemigos, directamente no los conocía", afirmó.
En la penal.
Carlino, desde que se lo llevaron de Arauz, estuvo en la Unidad Penal 4 hasta el 15 de diciembre de 1976. "Ahí los vi a (Hermes) Accátoli, (Roberto) Gil, Bertón, entre otros. En la primera celda que estuve, este último estaba en la de adelante", afirmó.
Sobre aquellos acontecimientos, manifestó: "Fueron hechos inútiles que se basaron en denuncias que no dieron frutos, no mataron a nadie, no se disparó ningún tiro, no se encontró ningún arma, toda una patraña, una payasada desde el punto de vista militar. Se basó en dichos, de prejuicios, de una boluda (sic) y cuatro ignorantes".
El médico, que actualmente reside en Bernasconi, donde ejerce su profesión en forma privada, se autodefinió como el último integrante del país de las listas negras, porque desde que fue detenido, nunca más tuvo posibilidades laborales en salud pública.
Comentá la nota