ROCA.- Durante casi cuatro horas declaró ayer en indagatoria el juez de Cámara de Roca Carlos Vila, imputado en una causa por lesiones leves, amenazas calificadas por el uso de arma y tenencia ilegal de arma de fuego.
Según confiaron fuentes ligadas a la causa, Vila hizo un minucioso relato y aportó documentación. Al inicio habría hablado que la situación médico-psiquiátrica de Pomiés y luego habría relatado su versión de lo ocurrido la noche del episodio en su chacra de calle Paraná, luego de una cena con varias parejas de amigos. Sobre ese punto, habría asegurado que se produjo un forcejeo con su mujer "para contenerla" luego de que ella sufriera un "desborde" emocional y comenzara a insultarlo. Algo similar, según indicó la misma fuente, habrían declarado días antes los comensales que fueron citados como testigos.
Contra esa versión, Pomiés había asegurado que la agresión se desató luego de que ella se negara a ciertas prácticas sexuales, estando su marido "en estado de ebriedad", y que todo había derivado en amenazas de muerte, rifle mediante. El arma no fue encontrado en el allanamiento a la casa de Vila y el juez ayer negó tajantemente su existencia. También negó haber estado ebrio y haber sometido a su mujer a golpizas previas, como la denunciada por Pomiés en una exposición policial fechada en julio de 2011.
Sobre el revólver calibre 38 que Tobares secuestró en la casa de un amigo de Vila (el cual reconoció que se lo había dado el camarista), el imputado sostuvo que es un arma que hace muchos años le regaló un policía al cual había defendido cuando aún era abogado particular. Si bien nunca lo registró a su nombre, aseguró que el arma estaba en regla.

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