El juez de la Familia y el Menor, Marcos Javier Aguerrido, afirmó que el caso del bebé cuyos padres son de la religión Testigos de Jehová y al que se le autorizó una transfusión de sangre "fue difícil ya que requirió tomar decisiones en la urgencia. Fue una medida urgente y cautelar que solicitó el asesor de menores que estaba interviniendo".
Si bien trascendió ayer a los medios, la resolución de Aguerrido -que ha sido nombrado como juez del Tribunal Oral Federal de Santa Rosa- se adoptó el 17 de octubre a la tarde. Ese día los médicos de la Unidad de Terapia Intensiva de Pediatría del Hospital Lucio Molas, se comunicaron con la asesora de menores, Analía Brarda, ante la internación de un bebé de ocho semanas con una patología grave en las vías respiratorias. Los padres del niño profesan la religión de Testigos de Jehová y no querían una transfusión de sangre que era necesaria para un recambio de glóbulos. "Los médicos habían agotado todas las posibilidades tendientes a conciliar los intereses de las creencias religiosas, pero la recomendación médica era la transfusión de sangre. Así se actuó", dijo Aguerrido a Radio Noticias.
"No fue una sentencia sino una medida cautelar ante un pedido urgente. Es una providencia que se adoptó en minutos, trabajamos con mi secretario, se hicieron las comunicaciones de rigor al doctor interviniente, Alfredo Izaguirre, y tengo entendido que el niño se está recuperando", dijo.
Las transfusiones son rechazadas por los testigos de Jehová a raíz de la interpretación de diversos versículos bíblicos que hablan de la prohibición de recibir sangre porque es como "comer la vida o el alma". Esta rama del cristianismo es la única que rechaza recibir transfusiones.
La decisión del juez cobró importancia luego del conocido caso de Pablo Albarracini, un testigo de Jehová que había sido baleado en la Ciudad de Buenos Aires en la cabeza y luego de que su mujer se negara a realizarle una transfusión sanguínea. Los padres de Albarracini, desesperados por la gravedad en la que se encontraba su hijo y la urgencia de una transfusión acudieron a la justicia en un caso que llegó a la Corte Suprema, que finalmente resolvió respetar la voluntad del hombre, en coincidencia con lo que reclamaba su mujer.
-¿Qué dice la legislación en estos casos? ¿Qué diferencias hay cuando el paciente es adulto y cuando es un bebé?
-Son derechos fundamentales, reconocidos en la Constitución y en los pactos internacionales, que a priori de los casos particulares, no otorgan ninguna prevalencia de algunos derechos por sobre otros. Pero es cierto que hay fallos donde se autoriza a las personas mayores su derecho de decidir sobre su propio cuerpo. Pero en el caso de los niños, no. Porque la presentación legal que asumen es para su bienestar, su crecimiento, su salud, su desenvolvimiento, por más creencia que haya no se puede afectar la vida de este chiquito.
-Si el niño necesitara otra transfusión, ¿se debe acudir una vez más a la Justicia?
-Esto va de acuerdo al criterio del médico. Creo que debieran evitarse estas consultas en la urgencia cuando hay niños, pero si lo piden no dudaría ni un segundo en hacer lugar al pedido, siempre y cuando, como en este caso, se hayan agotado todas las alternativas de conciliar las creencias con el tratamiento médico.
-¿Existen antecedente similares en La Pampa de estos fallos?
-No sé si fue una hipótesis similar, pero en 2001 hubo un antecedente cuando subrogaba el doctor Andrés Zulaica el Juzgado de Familia y el Menor.
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