Juez falló que Eva Paole es hija de Rufino Otero

Juez falló que Eva Paole es hija de Rufino Otero
La Justicia pampeana finalmente estableció, luego de una serie de análisis genéticos, que Eva Paole es hija del multimillonario estanciero, ya fallecido, Rufino Otero. La sentencia, igual, no está firme y puede ser apelada.
El fallo -luego de una denuncia iniciada hace 13 años- fue firmado por el juez sustituto Claudio Soto. Está a cargo del Juzgado Civil 5, de Santa Rosa, cuya titular es Gabriela Pibotto.

De esa manera, Eva Paole, una jubilada que hoy tiene 73 años de edad, puede llevar el apellido Otero y reclamar la multimillonaria herencia que dejó su padre en General Acha, la zona y la ciudad de Buenos Aires.

El juez estableció, además, la "inconstitucionalidad" del último párrafo del artículo 335, que establece que quien "no tuviera posesión de estado no podía reclamar la filiación después de fallecido de su presunto progenitor".

En el medio, en esta historia han ocurrido una serie de hechos novelescos: entre ellos, el cadáver de Rufino Otero fue robado.

Eva presentó en el año 1999 una demanda de filiación porque aseguró ser hija de Otero.

Josefa, la madre de Eva, era empleada de los Otero y había tenido un amorío con el poderoso productor rural. Pero él nunca reconoció a la niña. El hacendado murió en los ‘80, sin dejar hijos con su esposa. Luego sus bienes pasaron a manos de la familia de los Sarasola.

Eva sólo supo quién era su padre hace una docena de años. La batalla judicial la inició en 1999. Poco después, la tumba de Otero fue profanada y su cadáver fue robado.

La investigación judicial y los estudios de ADN (realizados utilizando los cadáveres de los padres de Rufino y supuestos abuelos de Paole) le dieron la razón: el Pricai realizó los análisis genéticos que indicaron que Eva Paole es hija de Rufino Otero.

El 9 de octubre de 2007, falleció el heredero Darío Sarasola, resultado de una repentina enfermedad. Ahora, sus hijos Agustina y Hernán Sarasola continúan la batalla judicial contra Paole. Se especula con la posibilidad de que apelen el fallo de Soto.

Rufino Otero dejó, al morir a principios de la década del '80, 52 mil hectáreas de campo en la provincia, miles de cabezas de ganado, casas en General Acha y un departamento en la ciudad de Buenos Aires. Según estimaciones de los letrados de Eva, ya se habrían enajenado unas 25 mil hectáreas.

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