A pocos días de conocer el fallo sobre quienes raptaron, privaron de su libertad y la convirtieron en esclava sexual a la joven Marita Verón, los actores de la defensa, entre otros expertos del derecho, coinciden en que existe una sumatoria de pruebas que –en una segunda instancia- llevarían a juicio al ex juez de instrucción Daniel Moreno.
Es que más de un testimonio dilucida que el ex magistrado “amparaba los burdeles” donde alojaban a las esclavas sexuales traída de otros lugares del país, tanto, que cada vez que una patrulla debía practicar un allanamiento donde se sospechaba la presencia de la joven tucumana, cuando llegaban se preparaba “otro escenario cuasi angelical” que desorientaba a los uniformados.
Y no es un dato menor: más de un docena de testigos apuntaron a lo mismo. Incluso una mujer rescatada de los proxenetas locales, se rehusó a hablar ante el entonces juez Moreno, “porque él iba con frecuencia, nos hacían poner en fila y siempre pedía por mí”.
Más: quien tiene la sangre en el ojo contra Moreno es la propia progenitora de Marita, Susana Trimarco de Verón, quien asegura que el ex juez riojano tenía conexiones firmes y de hecho con los lenocinios de La Rioja, amparados también por el poder político local de ese momento.


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