El juego de terceros en la pelea electoral capitalina

Es una etapa en la que las encuestas encargadas por los distintos partidos comienzan a ser poco confiables. El interés se ha desplazado hacia los eventuales terceros. El interés es relativizar la polarización, para algunos, y acentuarla, para otros.
Como era de esperar, el sistema de anticipar resultados en función de las encuestas comenzó a ser una trampa más que un vaticinio, a partir del manejo interesado que se les aplica desde las estructuras partidarias. Hay un aluvión de encuestas, pero es difícil acceder a las verdaderas, es decir, a las que no pasan primero por el “tamiz” de los retoques que responden a distintas estrategias.

El interés por saber “cómo vamos” es común, pero en esta etapa neuquina se ha trasladado curiosamente al tercer escalón del podio posible. A esta altura de la competencia previa a la final inapelable de las urnas, se pelean entre estrategas y publicistas para difundir cambios que pueden o no creerse sobre las posibilidades del “mejor tercero” que clasifique en la carrera.

El tema está que arde entre los más entusiastas protagonistas. Por ejemplo, en Facebook puede encontrarse una inscripción en el muro de Jesús Escobar, que dice: “ayer tomamos conocimiento a partir de dos encuestas que nuestra candidata Mercedes Lamarca está tercera, dos puntos arriba de Mansilla y uno de Farizano. Para que no quedaran dudas logré comunicarme con el responsable técnico de una de ellas, quien para nuestra alegría me confirmó estos datos. Lo que planteamos la semana pasada viene cobrando cuerpo. ¡Qué alegría!”.

Esta es una de las versiones en función de resultados de encuestas existentes. Pero no es la única. Hay otra, por ejemplo, que ubica a Martín Farizano como “el tercero”, encabezando el lote de la ex coalición. Y otra más, que sentencia que el lugar sigue siendo de Mariano Mansilla, peleando con la UCR el podio. El más perjudicado por las versiones (lo que no quiere decir que sea efectivamente así) es hasta ahora Darío Martínez, quien aparece a la cola del resto de los “posibles terceros” de la puja estadística.

Como para salir de la ensalada de los números, que también fluctúan a favor de Quiroga o de Brillo disputando el primer y segundo lugar, llegan las interpretaciones.

De todas, la más interesante es que hay una estrategia que persigue el propósito de atacar la eventual polarización entre dos listas. Esa estrategia consistiría básicamente en “inflar” los números de uno de los eventuales terceros. Así, tanto Quiroga como Brillo aparecerían con menos de 30 puntos cada uno en la intención de votos, con lo que el escenario de polarización se relativizaría al no cumplir con las reglas técnicas que lo califican.

Esta estrategia, lógicamente tiene su contracara: la impulsada por quienes buscan precisamente polarizar para aumentar sus posibilidades.

Lo cierto es que mientras es escrita esta nota, hay varias encuestas en marcha. Dependerá de los resultados si se difunden o no públicamente de manera transparente, o si se “manejan” como versiones y con algunos retoques. Como dijo uno de los operadores confiables del sistema político neuquino, “si nos da bien, empapelamos Neuquén con la encuesta”.

Toda una definición del momento.

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