Por Martín DinataleLos Kirchner prefieren caminar siempre por la cornisa de la política. Apuestan a todo o nada sin importar los riesgos. Algo de esto harán una vez más durante esta semana cuando se ponga sobre la mesa la definición de temas centrales para la Casa Rosada.
Néstor Kirchner se quedó en Buenos Aires para seguir de cerca las negociaciones por el proyecto de ley de matrimonio gay que con mucho esmero impulsa el Gobierno y que esta semana se debatirá en el recinto del Senado. En el conteo de votos, los Kirchner están ajustados. No es casual que ayer la senadora del Peronismo Federal Liliana Negre de Alonso acusó a la Presidenta de utilizar "medios espurios" para convertir en ley el polémico proyecto de unión civil. La legisladora cuestionó a Cristina Kirchner por llevarse a China a dos legisladoras opuestas a la iniciativa como son Marina Riofrío y Ada Iturrez de Capellini. Serán dos votos menos para los opositores a esta iniciativa. La sesión del miércoles la presidirá el presidente provisional del Senado, el kirchnerista José Pampuro, que no comulga demasiado con el proyecto de los Kirchner. ¿Y si este legislador K tiene que definir su voto y se convierte en el nuevo Julio Cobos con su voto "no positivo"? ¿Y si todo este debate sólo persigue la idea de desviar la atención social de temas más complejos como la inflación o la corrupción estatal? La jugada en el Senado será a todo o nada. En medio de ello hay una marcha convocada frente al Congreso por la Iglesia y por los opositores al proyecto de matrimonio gay.
La oposición también jugará esta semana a todo o nada. Impulsará en el Senado y en Diputados el proyecto para elevar las jubilaciones al 82 por ciento del salario mínimo vital y móvil. Se trata de una de las apuestas opositoras que más preocupan al Gobierno porque una ley de estas características afectarán de manera directa las arcas del Estado. Por ello, los Kirchner enviarán este martes al Senado al ministro de Economía, Amado Boudou, y el director de la Anses Diego Bossio para plantear que la medida es "inviable" y que su financiamiento es "imposible" de cumplir. ¿Correrá el matrimonio presidencial con el costo político de vetar una ley de semejante impacto social?
Todo es posible. El juego K es siempre el mismo: a todo o nada.





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