El 82% a jubilaciones: el árbol que tapa el bosque

Por Tomás Bulat.

Economista, Periodista.

Durante la semana se aprobó, con gran polémica, el proyecto conocido como el 82% móvil de las jubilaciones mínimas en relación con el salario mínimo. El eje de la discusión en la clase política, es si hay o no hay fondos para poder pagar el 82% famoso, ese es el árbol de hoy, pero aprovechemos y empecemos a discutir el bosque.

Lo paradójico es que Argentina hoy no tiene nuevamente una ley previsional. Lo que hay son parches y un sistema de reparto, que así como está diseñado, no tiene sustentabilidad en el tiempo.

Todos sabemos que es necesario debatir un modelo previsional que de perspectivas ciertas de como serán las jubilaciones, para evitar generar expectativas que no se pueden cumplir y tener un sistema que esté permanentemente entre la incertidumbre y el conflicto.

El árbol

El esquema de jubilación actualmente vigente, despega nuevamente los aportes de las jubilaciones. Si no fuera por el importante aporte que hacen las provincias al Anses, el mismo tendría claramente déficit. Por lo que no es lógico definir que los aportantes sean los que tengan jubilación, ya que lo que se aporta, sea por contribuciones patronales mas aportes personales no alcanza a pagar las actuales jubilaciones.

Debatir si hay recursos del Estado Nacional para pagar jubilaciones, es una discusión que no tiene mucho sentido práctico, ya que de aprobarse la ley, el 82% es del salario mínimo.

Pero nadie obliga a actualizar el salario mínimo: Por lo tanto en un régimen inflacionario, ajustes menores a la tasa de inflación de dicho salario, ajustarían menos la jubilación licuándola en su peso en el presupuesto nacional.

Ahora también hay que tener en cuenta que las jubilaciones y pensiones representaban en el año 1998 el 32,9% del gasto de la Administración Pública Nacional, mientras que en el 2009 solo el 28,53%. Y esto a pesar del incremento en la cantidad de jubilados incorporados. Por lo tanto fondos hay, lo que pasa es que se destina a otras actividades.

Pero independientemente de esta discusión, ningún sistema de reparto en una sociedad que envejece es sustentable, al menos para brindar una jubilación cuyo monto se acerque al salario que se percibe mientras uno trabaja.

El bosque

Para poder mantener el 82% de las jubilaciones, hoy se necesita por lo menos una relación de 3 trabajadores activos por cada jubilado pasivo. Hoy este valor esta en 1,6, muy lejos de ese valor.

Lo que también sabemos es que esta relación se va a ir deteriorando, por más que se vaya reduciendo el empleo en negro, porque la población argentina envejece. Cada vez más gente llega a la edad jubilatoria y cada vez se vive más años, mientras que la tasa de natalidad baja en cada medición intercensal.

Subtítulo: Nuevos pilares

Las sociedades han cambiado y continúan haciéndolo. Desde hace muchos años la jubilación ha estado atada al salario y a los aportes. Es decir la jubilación es un derecho de aquel que aporta, no de aquel que trabaja.

Pero no solo eso, sino que cada vez existe menos el trabajador que entra en una empresa y se queda allí durante muchos años. El cambio laboral, el pasar de empleado a tareas independientes. Complementar los ingresos con otras actividades, etc. hacen que la vieja relación empresa trabajador vaya siendo cada vez más alejada a la realidad.

Dos niveles

El primer nivel sería universal y mínimo. El objetivo es garantizar un ingreso mínimo a todos los adultos mayores que están en edad de jubilarse. Es un sistema universal financiado por tributos generales.

El segundo nivel tiene que ver con la posibilidad de capitalizar ingresos en la medida que hagamos aportes personales. Estos por supuesto con incentivos fiscales y administrados por entidades que cumplan los requisitos. Este segundo piso es voluntario, no obligatorio, por lo que hace inembargable sus fondos.

Esto debe hacerse promoviendo que por cada peso que un trabajador aporta a su jubilación las empresas también aportan un peso, teniendo incentivos fiscales. Dando un incentivo importante a ahorrar y generando un mercado de capitales de largo plazo en el país.

Este tipo de esquema apela a la responsabilidad personal y a la social, que es como se puede construir un sistema previsional sustentable y previsible. Permitiendo a aquel que es mas ahorrador tenga una mejor jubilación y a la inversa. Pero todos tienen ingresos mínimos garantizados, que podría ser el 82% móvil del salario mínimo.

El esquema de una parte público y otro privado son formas que se afianzan en el mundo como forma de que los jubilados del futuro tengan ingresos significativos.

Estas son ideas para debatir una reforma previsional que tenga ambas partes, la responsabilidad social y la personal para nuestra etapa pasiva. Aprovechemos el debate para ver el bosque y no nos quedemos en el árbol.

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