En el marco del acto realizado ayer en la Bolsa de Comercio porteña (ver página 3), la presidenta Cristina Fernández anunció un aumento del 11,42% para los jubilados. La disposición se enmarca dentro de la ley 26.417 de movilidad de prestaciones previsionales, la cual estipula dos actualizaciones por año.
Más allá de la cuestión de forma, el incremento lleva el haber a 1.924 pesos, cifra insignificante si se la compara con los niveles inflacionarios que licúan el poder adquisitivo mes a mes. Asimismo, la jubilación mínima representa el gran porcentaje del total, comprendiendo al 73% de los abuelos argentinos.
Si comparamos la suba con los niveles inflacionarios que afectan al país, vemos que el aumento que empezará a regir a partir del primero de septiembre es a las claras insuficiente. Según el último relevamiento de la asociación Consumidores Libres (CL), el aumento de la canasta básica de alimentos en junio superó el 17%. Si se tienen en cuenta gastos de indumentaria, medicamentos e impuestos, la cifra es mucho mayor.
Cabe recordar que la ley 26.417 establece para el cálculo de la movilidad dos variables: el índice del aumento general de salarios del último semestre publicado por el INDEC y el aumento de la recaudación tributaria per cápita de la Anses.

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