El día después de girar el texto aprobado al Gobernador para que lo vete, la Legislatura era un desierto. Al mediodía, cuando debía desarrollarse la sesión, solamente había dos legisladores en el recinto.
Al mediodía, cuando debía desarrollarse la sesión habitual del Senado, solamente dos legisladores había en el recinto, los radicales Walter Sáenz y Leopoldo Cairone. Una media hora más tarde comenzaron a aparecer muy lentamente los demás.
También fue extraño no ver casi a ningún diputado. Salvo Daniel Cassia, que se floreaba por el salón de Pasos Perdidos luego de la denuncia de consumo de droga en un hogar de la Dinaf, y los integrantes de la comisión de Economía, Hacienda y Presupuesto, que se reunieron con el ministro de Producción Raúl Mercau, el resto brilló por su ausencia.
El lunes tras un largo debate, y pases de factura, los legisladores decidieron remitir la ley para que sea vetada. Pese a los esfuerzos para cerrar el tema "en casa" y evitar que interviniera el Poder Ejecutivo, no quedó otra alternativa.
La semana pasada, apenas se conoció la escandalosa noticia, el gobernador Celso Jaque se despachó contra los legisladores por igual: "Da la sensación de que la política "es cien por ciento lucha", pero sólo por un ratito. Las peleas parecen de mentirita porque rápidamente se ponen de acuerdo y sale la jubilación".
Ahora, con la consumación de que la ley es "letra muerta", ayer en Casa de Gobierno comenzaron a delinear los aspectos formales del veto y a tono con las circunstancia el mandatario bajó los decibeles de sus declaraciones.
"Esto es un mero trámite, la ley ya está muerta. Los legisladores ya manifestaron la voluntad de que la ley quede sin efecto y para que esto se pueda cumplir, la vetaremos".
Y agregó: "Pongo en valor que fueron los propios legisladores los que también resolvieron esto, entonces lo que queda es un trámite para vetar esta ley y que todos los mendocinos tengan la tranquilidad de que no va a haber posibilidad de reactivarlo".
Legisladores compungidos
Las declaraciones ayer mostraron un fuerte tono autocrítico, como si recién después de tanto escándalo los legisladores entendieran lo que habían aprobado.
El vicegobernador, Cristian Racconto, que no fue tajante en sus declaraciones cuando se conoció la aprobación de la ley, ayer se mostró más crítico: "Creo que la dirigencia durante mucho tiempo se viene distanciando de la sociedad. Esto es resultado y fruto de esta situación y el retroceder en una norma a partir de escuchar a la gente es bueno si sabemos consolidarlo en el tiempo".
En base a ese razonamiento, deslizó un cuestionamiento al modo en que se aprobó: "Desde hace tiempo vengo marcando posiciones y haciendo sugerencias, que a veces no son escuchadas", dijo el Vicegobernador, que había dicho el jueves que creía necesario que el proyecto se estudiara más tiempo antes de votarse.
Por su parte, el senador Luis Ruzo, jefe del bloque oficialista, a quien algunos señalan como el hombre que pidió el tratamiento sobre tablas de la ley, defendió la ley aunque la calificó de injusta porque no alcanza a todos los trabajadores: "La legalidad es justa pero no lo es que no sea para todos los trabajadores. Habrá que discutirla nuevamente, pero para todos los mendocinos".
En tanto el radical Cairone pidió perdón a la ciudadanía: "Pido disculpas porque no se transmitió bien la ley, además erramos el momento. Pero sabemos escuchar el reclamo de la sociedad y no queremos hacer algo que la gente rechaza", enfatizó.
Para Aníbal Rodríguez, jefe del bloque cobista, "por acción u omisión todos tenían conocimiento de lo que se trataba. Terminamos todos embarrados pero hay que hacerse cargo y el veto es la mejor alternativa". Por último el titular del bloque demócrata, Carlos Aguinaga, sintetizó que "recomponer la relación con la sociedad va a ser un largo camino".

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