Lo dijo Juan Carlos Mansilla, titular de la Sepadic, por la presencia de “cocinas” de cocaína en la zona. Advirtió que hay más disponibilidad y puede aumentar el consumo. Además, alertó sobre el alcoholismo
Para Mansilla, el operativo “Campo Blanco”, tal como se lo denominó, arrojó “un dato importante: la disponibilidad de drogas está creciendo”. Además subrayó que, a más disponibilidad, mayor riesgo de que se multipliquen los casos de adicción a las drogas.
Por otra parte, sostuvo que la ciudad puede convertirse en una suerte de núcleo de producción y distribución de estupefacientes. “Probablemente estemos ante un centro de distribución. Es que el narcotráfico funciona así; no hay cocinas en todos lados”, explicó.
Mansilla disertó ayer en una jornada de capacitación para el personal de Salud Mental, junto al director provincial de Salud Mental, Emilio Filipponi. Además, participó personal de la Senaf y de los dispensarios municipales. El encuentro giró en torno a la ley nacional de Salud Mental y su aplicación.
Al término de su exposición, Mansilla dialogó con PUNTAL sobre varios temas y llamó la atención sobre la tolerancia social que existe hacia determinadas drogas. Desde hace tiempo, la Sepadic viene alertando sobre la problemática del alcohol, sindicada ahora como la “puerta de entrada” a las drogas ilegales, y que goza además de una amplia tolerancia social.
Dato alarmante
En este sentido, Mansilla subrayó un dato estadístico preocupante: el 50 por ciento de los jóvenes y adolescentes hace un uso abusivo del alcohol.
Se trata de consumo no rutinario, pero con episodios problemáticos durante los momentos de esparcimiento. Aquí, las situaciones más extremas no tienen que ver con sobredosis, sino con causas asociadas, como accidentes de tránsito o riñas callejeras. A pesar de que parece menos alarmante, esta incidencia del alcohol es mucho más importante que la de otras drogas.
“Las adicciones son un tema serio, pero no el central. Muchos jóvenes saben que no son adictos, pero tienen sus episodios de consumo. ¿Por qué hablo de los jóvenes? Porque su patrón de consumo ha cambiado con respecto a los adultos, y se han añadido sustancias nuevas”, explicó Juan Carlos Mansilla, titular de la Secretaría de Prevención de Adicciones de Córdoba (Sepadic), en diálogo con PUNTAL.
-¿Hay un crecimiento en el consumo de drogas?
-Los datos que nos brinda el observatorio nacional de drogas, hablan de que hay un crecimiento en el consumo. Y el dato reflexivo muestra que hay un cambio en el patrón de consumo. Hoy existe lo que se conoce como consumo lúdico de la droga. La persona que consume cuando está en un episodio de diversión, y supone que con esto la va a pasar mejor.
Ya no es el patrón de consumo vinculado al trauma juvenil, de crecimiento, de dolor por el abandono o de esa lectura que hablaba de la falta de amor familiar. Entrar en esa lógica interpretativa no sirve para explicar entender lo que está pasando ahora.
La droga aparece ahora como un fenómeno universalizado. Sobre todo, porque los especialistas no tenemos un dato que nos permita explicar qué hace que un joven experimente y que otro no. Parece ser bastante azaroso.
Los episodios de experimentación y abuso responden más a una cuestión de presión de grupo o a una cultura del consumo que ya se ha instalado con fuerza. No es un dato de la psicopatología, sino de la sociología.
El quedar instalado, en cambio, tiene que ver con cuestiones educativas, recursos saludables, autocuidados.
Mayor disponibilidad no es igual a mayor consumo
Por otro lado, Juan Carlos Mansilla admitió que el hallazgo de una cocina de cocaína en la zona de Achiras es una luz de alerta. Sin embargo, evitó hacer una interpretación lineal sobre cómo se relaciona con el consumo.
-¿Qué lectura hace del hallazgo de cocinas de cocaína en la zona de Río Cuarto?
-Es un dato importante. La disponibilidad de drogas está creciendo. A más disponibilidad, mayor riesgo. Esto ha pasado con el juego: a mayor disponibilidad del juego, más cantidad de casos de ludopatía. En realidad, no es el descubrimiento de los canales de la oferta lo que indica un mayor consumo, sino que ese dato lo da que hay un aumento en la demanda en los centros asistenciales.
Lo que nos está diciendo es que hay más disponibilidad, y que probablemente estemos ante un centro de distribución. Es que el narcotráfico funciona así; no hay cocinas en todos lados.
También, un dato así nos habla de que hay que fortalecer los mecanismos de prevención y de educación social. Y muestra la necesidad de seguir con la lucha contra el narcotráfico.
-¿Los psicofármacos y el alcohol son problemáticas invisibilizadas?
-Tabaco, alcohol y psicofármacos son lejos los problemáticas más instaladas. La mezcla de alcohol y psicofármacos es la que mejor se lleva con la violencia. El consumidor no se acuerda de lo que hizo, algo que no pasa con las otras drogas. Pero eso no es percibido con la gravedad que tiene. La razón es muy simple: el mundo adulto se lleva muy bien con las drogas legales, le resultan familiares las drogas legales, entiende que hay formas de manejarlas bien.
-¿Los fármacos también generan este tipo de complicaciones?
-La automedicación genera adicciones muy solapadas, muy invisibilizadas. No genera desajustes hacia afuera, pero sí a través de las crisis familiares con las cuales coinciden. Como ejemplo, está la mamá que lo resuelve todo con psicofármacos. Es importante generar una alarma sobre esto; hay una cultura de mucha aceptación.
Argentina es el tercer país donde el consumo de psicofármacos es más alto. La automedicación de fármacos de control emocional es muy fuerte. Porque hay una conducta del médico que no hace salud mental que medica con facilidad, y también porque hay una presión muy fuerte de la industria farmacéutica detrás de esto.
Capacitación sobre adicciones
Hoy, de 9 a 13 en el salón de exposiciones de la sede del Gobierno provincial, General Paz y Rivadavia, se pondrá en marcha el “Primera Respuesta”, de la Sepadic, en conjunto con la Senaf y el Ministerio de Salud.
El programa reúne a profesionales médicos, psicólogos, trabajadores sociales y enfermeros, de las instituciones del Gobierno de Córdoba para capacitarlos en el tema adicciones, desde la perspectiva de la salud pública.
En 2010, participaron 289 profesionales.
Se desarrollará en 7 encuentros gratuitos cada 15 días, a cargo de profesionales del equipo técnico de capacitación de la Secretaría de Prevención de Adicciones.

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