Jésica negó haber matado a su bebé

Su abogado indicó ayer que la joven le dijo que no mató a Lautaro. Jésica se abstuvo de declarar ante el fiscal.

Sin explicación. La hermana de Jésica y sus padres, Mariela y Héctor, no entienden qué le sucedió

En la mirada de los padres de Jésica sólo se lee dolor y desconcierto. Nunca tuvieron un familiar preso. Ahora su hija está detenida, acusada de haber estrangulado a su bebé de dos meses y medio. Mariela y Héctor , abuelos de Lautaro, estuvieron ayer en Tribunales para hablar con el defensor oficial que asistirá a Jésica.

René Bossio aconsejó a la joven de 19 años negar el hecho que se le imputa y abstenerse de declarar ayer frente al fiscal Javier Di Santo.

“La defensora de Jésica tiene que ser la propia Jésica. Hay que esperar a que ella esté mejor para que pueda contar qué pasó. Ella sólo me dijo que no lo mató y que no se siente bien psicológicamente. Quise hacerle algunas preguntas pero no se la veía bien, está como nublada”, explicó Bossio.

Quienes han tratado con la joven repiten que “está como ausente”. El fiscal Di Santo dispuso incrementar la asistencia psicológica y se descuenta que, tras haberla indagado, en poco tiempo más ordenará que se realicen las pericias psicológica y psiquiátrica de rigor.

El pasado martes, a media tarde, Jésica denunció que le habían robado a su pequeño hijo y que le habían dejado un mensaje en el espejo, como si fuera un secuestro o venganza. “Decile a tu marido que pague, sorra (sic)”, alguien escribió con delineador negro.

Hubo quienes reconocieron la letra de ella en el texto. Para los investigadores, Jésica estaba sola con Lautaro y su otra nena de un año y medio cuando ocurrieron los hechos.

El bebé apareció en el techo de su casa con una media de fútbol celeste atada fuertemente al cuello. La otra media, del mismo par, quedó en el interior de la vivienda.

El defensor oficial advirtió ayer que, si en un primer momento la Policía sospechó de la mamá “debió ofrecerle de inmediato la posibilidad de contar con un abogado”.

“No se puede armar una acusación en base a los propios dichos o contradicciones de la persona sin que está tenga asistencia letrada. Vamos a ver si realmente fue así. Si la detienen por sus contradicciones a lo mejor hacemos algún planteamiento (de nulidad), vamos a revisar si el interrogatorio que le hicieron se corresponde con el derecho a tener un abogado. Hay que analizarlo”, adelantó Bossio.

No se acuerda. Los padres de Jésica viven en barrio Las Quintas, a 10 kilómetros de la casa de Lautaro. Cuentan que todos los fines de semana visitaban a su hija para ver a los nietos.

Hace un año y medio que Jésica vivía con Cristian. “Estaban de novios desde que iban al primario en el colegio Rivadavia. Cristian fue el único novio que ella tuvo. Cuando quedó embarazada de la nena, al tiempo se juntaron. Después ella no esperaba quedar embarazada tan pronto de nuevo, pero lo quiso tener al bebé. Y lo cuidaba mucho, mucho. Ella adoraba a los chicos”, asegura la mamá.

“Nunca nos imaginamos algo así, estaba toda la familia bien. Ella cuidaba a los bebés, pasamos la Navidad juntos. Ahora está como que no reacciona”, lamenta el padre.

Mariela agrega: “Para mí le han dado algo para tomar, porque ella no se acuerda de nada. Otros dicen que el marido había vuelto a la casa. No sé, porque ahora me dicen barbaridades de él, que tomaba y andaba en cosas”.

“A nosotros ella nos dice que no fue, nada más. Esperamos que la Justicia investigue bien, que estudien bien cómo fue”, acota la hermana, Yanina (20).

“Jésica es calladita, tranquila, frágil, no sé qué le pudo haber pasado”, agrega la mamá.

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