El joven que mató a otro dice que fue en legítima defensa

Orlando Pizarro declaró que Maico Fernández y otros tres muchachos lo atacaron. Y que ellos llevaban el arma "tumbera".
Orlando Víctor Pizarro dice que él nunca quiso asesinar a Maico Denis Fernández, el chico al que le pegó un balazo en el pecho con una escopeta “tumbera”, el sábado a la siesta, en el barrio Scac. Es más, cuando declaró el lunes en el juzgado del Crimen 1 aseguró que él no empuñó el arma, sino que la tomó del caño para desviar el balazo que iba dirigido a él y ahí se produjo el disparo que mató a su adversario.

El acusado, de 18 años, va más allá en su intento por zafar de la imputación de homicidio simple, castigada con hasta 25 años de cárcel. Sostiene que la escopeta hecha en forma casera con caños de gas no es suya, sino de Maico, sus hermanos Rodrigo y Esteban y un cuarto joven que fueron a “patotearlo” porque la noche anterior había tenido un incidente con un sobrinito de los Fernández.

“Para mí está claro que fue un acto de legítima defensa de Orlando”, aseguró su abogado, Rodolfo Mercau. “Es lógico que va a querer salvarse con eso de que se defendió, pero vamos a demostrar que no fue así”, contestó Rogelio Fernández, el padre del joven asesinado, quien conoció la versión de Pizarro por El Diario de la República.

El detenido “reconoció que hubo un incidente con un sobrinito de Maico la noche anterior, pero niega que él le haya pegado una patada en el pecho. Dijo que él iba en bicicleta y el chico lo pateó. Entonces él no hizo más que empujarlo”, dice Mercau.

La familia Fernández dice que la agresión del joven al nene de 6 años fue una patada brutal que “podría haberlo matado, porque el chico está operado del corazón”. Esa agresión desencadenó el enfrentamiento del día siguiente.

Los Fernández dicen que cuando Maico entraba al callejón del Scac con sus hermanos, con quienes estaba por irse a las sierras a pasear, vieron que Pizarro hostigaba a su sobrinito. Por eso se metieron y cuando Rodrigo recriminó a su vecino y éste le apuntó con la escopeta, Maico se interpuso para defender a su hermano y recibió el disparo mortal.

El acusado da otra versión. Dice que él estaba en la casa de su novia, en el callejón, con un celular en la mano, cuando aparecieron Maico, sus dos hermanos y un cuarto joven de campera gris –“ya sabemos quién puede ser”, señala su abogado– en un auto. “Fueron directamente a buscarlo para agredirlo por lo que había pasado la noche anterior. El primer golpe que le dieron fue con ese caño que usan como escopeta”, señaló Mercau, al reproducir el relato de su cliente.

Cuando le preguntan cómo explica que una parte de la escopeta “tumbera” fuera secuestrada por la Policía en la casa del acusado de homicidio, su abogado dice que “alguien debe haberla tirado ahí, porque cuando él escapó de la agresión de los Fernández, no llevaba nada en las manos”.

El padre de Maico Fernández reconoce que el hecho de que “eran varios los que estaban” le sirve a Pizarro en su intento de instalar la versión de la legítima defensa”. “Pero tenemos testigos que a medida que vayan declarando van a demostrar la verdad, que no es como él la cuenta”, dice.

Ayer el abogado del acusado dijo que ya declararon dos testigos que no tienen vinculación con Pizarro y sin embargo avalan el relato de detenido. “Hay más personas que vieron cómo fue, pero tienen miedo de hablar”, aseguró. “Esos testigos son familiares de ese delincuente”, retruca el padre de la víctima.

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