Aseguró ante la Justicia que su madre “la entregó” cuando era adolescente al sujeto que la sometió y con el cual tuvo cuatro hijos. El caso salió a la luz al ser detenido el acusado por haber azotado a una de las hijas que tuvo con la denunciante.
Tenía entonces 15 años y vivía en la localidad de Tomas Young (departamento General Taboada).
Según rememoró, un día se presentó en su casa un hombre que por entonces tenía unos 47 años. Tenía una propiedad en la zona rural y una buena posición económica.
La mujer no pudo saber, al menos hasta ahora, las condiciones de la supuesta negociación que realizaron el visitante y su madre.
Lo concreto fue que le dijeron que preparara sus escasas pertenencias y que se fuera con el productor.
Desde ese momento, se convirtió en su mujer, por lo que sufrió abusos sexuales cuando era menor de edad y no podía negarse a los requerimientos de su compañero.
Si bien en ese momento no comprendía los alcances de su situación de “cautiva” y no tuvo otra alternativa que aceptar esa nueva forma de vida, los años le hicieron ver que se había convertido en una suerte de esclava sexual.
Fruto de esa relación nacieron cuatro hijos, que son aún menores de edad.
Transcurrieron 15 años desde aquél momento en que tuvo que dejar su hogar para ir a vivir con un desconocido bajo las condiciones que él imponía, sin tener derecho a tener injerencia en las cuestiones de familia, según reseñó la protagonista del caso.
Momento de rebelión
Las duras condiciones conyugales tenían un condimento especial: el maltrato físico y psicológico.
Durante años, aceptó con sumisión esta realidad cotidiana, pero un día decidió ponerle punto final.
Hace algunos meses, la mujer que hoy tiene 30 años, resolvió abandonar el hogar en la zona rural para irse a vivir a Tomás Young, aunque el precio de su libertad fuera tener que dejar a sus cuatro hijos a cargo de su pareja.
Cuando su hija mayor, que ya cumplió 15 años, recibió una durísima paliza a manos de su padre (ver aparte), ella no sólo la acompañó al hospital de Los Juríes para que recibiera atención médica, sino que también compareció en la Seccional 48 para denunciar por lesiones e impedimento de contacto a su ex pareja.
Posteriormente, fueron con su hija a los Tribunales de Añatuya para continuar con la causa que tiene por damnificada a su hija.
En ese marco, fue que tomó contacto con funcionarios judiciales añatuyenses que escucharon su historia y se interesaron en tratar de remediar el daño que sufrió durante tanto tiempo.
Sin embargo, ya no es posible investigar a su ex pareja -que tiene 58 años- por presunto abuso sexual cuando era menor de edad, ya que por el tiempo transcurrido ese delito ya prescribió.
Pero sí queda la veta de indagar sobre esa situación de sometimiento a la que se vio forzada durante tantos años, para lo cual la Justicia comenzará a averiguar y corroborar lo relatado por la presunta damnificada, para poder darle el marco legal adecuado.
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