Joven madre usurpó una casa y la dueña busca echarla

Jacqueline Avila, una joven de 22 años, madre de una beba de un año y un niño de dos, usurpó hace cuatro días una casa del último barrio del IPAV entregado en Santa Rosa, ubicado en el sureste de la ciudad.

De acuerdo al relato de los vecinos, la adjudicataria de la vivienda, otra mujer, llevaba un mes y medio sin ocupar la unidad habitacional. Ella, la Policía y personal del Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda estuvieron en horas de la tarde con la joven, aunque lo hicieron por separado.

Avila dialogó por la mañana con Radio Noticias 99.5. "Yo alquilaba una piecita sin baño, que se llovía, no tenía ventanas y tenía la puerta rota. Ahí me cobraban 500 pesos de alquiler, pero me quedé sin trabajo y no podía seguir alquilando", argumentó. Sin pareja y con sus dos niños a cargo, la mujer fue al barrio nuevo para ver si había alguna vivienda vacía. Luego de una breve recorrida encontró una que estaba abierta, la casa 858, en calle sin nombre, entre Grassi y Toscano.

"Los vecinos me dijeron que ya la habían usurpado antes pero que se habían ido. La casa estaba vacía, desocupada", relató. Siempre de acuerdo al relato de la joven madre, los adjudicatarios de las casas vecinas le habrían manifestado que la dueña sólo habría ido una vez al lugar. La vivienda, sin embargo, tiene algunas mejoras, como la reja que está en el frente.

La casa, narró, cuenta con los servicios de agua potable, gas natural y electricidad habilitados, aunque admitió que, en el caso de la energía, la conexión existente es clandestina.

Ayer, en horas de la tarde, personal del IPAV se acercó a la casa y dialogó con Avila. "Yo les pedí que me dieran una casa, porque estoy sola con mis hijos y estoy desocupada. Yo cuidaba una abuela, pero perdí ese trabajo", explicó. Desde el organismo solo le informaron que se pondrían en contacto con la adjudicataria para informarle la situación.

Luego llegó la Policía, que le comunicó que solo podrían desalojarla si existía una orden judicial en ese sentido. Finalmente, se acercó la adjudicataria, quien la habría intimado -en malos términos según la joven- a dejar la vivienda. "Me dijo que ella no había ocupado la casa porque antes quería hacerle unos arreglos. Yo voy a luchar, porque no me puedo quedar en la calle con mis hijos", dijo Jacqueline.

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