Durante el evento, que tuvo lugar en el Auditorio Grande, se reflexionó sobre las diferentes visiones del flagelo, los paradigmas prevalentes, el rol del Estado en el control, monitoreo y prevención del consumo, y el aporte del Trabajo Social.
La coordinadora de Trabajo Social, Liliana Ceballos, presentó la jornada y remarcó “la inquietud y el pedido permanente de los jóvenes por debatir este tema, porque, en la disciplina, es una de las problemáticas más difíciles de abordar”.
Luego, la vicedecana del Departamento, Irma De Filippis, resaltó que “la comunidad debe tratar este tema y comentarlo, ya que el mundo entero sufre de este flagelo”.
En este sentido, Picollett enumeró los diversos discursos referidos a las personas que sufren adicciones. “En el discurso médico, son enfermos, en el jurídico son delincuentes, en el social, desviados de la norma, en el psicológico, conflictuado. También, en el geopolítico se ancla en el narcotráfico y en el discurso ético social se refirió a los usuarios”.
Por su parte, Graciela Touzé, instó a que “en el ámbito universitario se interpele las certezas que, a veces, son reproducidos por el sentido común, porque luego actuamos en base a esas certezas”.
Para la investigadora, al ocultar la diversidad y la necesidad de intervenciones diversas, se “homogeneiza el problema, y se genera una estigmatización social, se señala y se discrimina”.
Finalmente, el diputado provincial, Sebastián Cinquerrui, aceptó que en materia de prevención y asistencia, “Argentina tiene un déficit, pero sin embargo no hay que dejar de aplicar políticas para reducir la oferta de drogas y su demanda, para lo cual el Estado debe invertir mayor presupuesto”.
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