"Lanzaremos un plan de mil créditos de 200 mil pesos cada uno para gente de recursos medios propietarios de lotes", dice el spot del gobernador y candidato del Partido Justicialista en las radios locales. Es una buena noticia si no fuera que en boca de quien lo dice es una vieja promesa incumplida.
La promesa.
Cuando Carlos Verna asumió en 2003, el escándalo del IPAV salpicaba de tal forma al gobierno que los funcionarios que fueron nombrados en ese organismo intentaron despegarse de la gestión de Hugo Nelson Agüero y Luis Araniz (hoy presos por sustracción de caudales públicos y pago de coimas).
En ese marco fue que lanzaron el plan de otorgamiento de créditos individuales, destinados a familias que pudieran acceder al terreno con sus propios recursos. El anuncio despertó enorme expectativa pero lo cierto es que pasaron los años y esos créditos no se dieron.
Cuando asumió Oscar Mario Jorge, nuevamente desde el IPAV se renovó la promesa, pero pasaron cuatro años y nada cambió. El gobierno siguió apostando a la construcción de grandes barrios de viviendas donde las grandes empresas hacían su agosto mientras las familias que podían acceder a los créditos individuales seguían esperando.
Ahora, el propio gobernador ha grabado spots publicitarios para la campaña electoral reiterando esa promesa. Dice que va a otorgar mil créditos de 200 mil pesos cada uno.
Casas y trabajo.
Esos fondos están destinados a quienes pueden comprar su terreno y administrar la construcción de su vivienda. La modalidad beneficia a una amplia capa de la población que no se anota en las viviendas del IPAV pero que tiene enormes dificultades para disponer del dinero para hacerse su casa. Son las familias que encaran con mucho esfuerzo la construcción de sus viviendas casi sin financiamiento, a puro esfuerzo y privaciones del grupo familiar.
Pero no solo ellas se verían beneficiadas con esta operatoria. Los créditos individuales movilizarían a las pequeñas empresas de construcción que nunca pueden presentarse en las licitaciones del IPAV por insuficiente capacidad técnica.
Con los créditos individuales, esas pymes constructoras tendrían una demanda de trabajo creciente.
La pregunta es ¿se puede creer en quienes repiten ahora electoralmente la promesa que vienen incumpliendo desde hace ocho años?


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