El periodista, consejero de Idelcoop, también pasó por Rojas en el marco de las Jornadas de Clyfer – Se refirió específicamente sobre el debate y tratamiento de la ley de servicios financieros que promueve dicha entidad y que ya tiene 1 millón de firmas para movilizar al Parlamento
La iniciativa pretende establecer al sistema financiero como “un servicio público pensado desde los usuarios”. En el año 1977, el ministro de Economía del Proceso de Reorganización Nacional, José Martínez de Hoz, presentaba la “ley de entidades financieras” como el centro fundamental que “marcaría la vida económica de la Argentina”. La misma, basada en las corrientes monetaristas ultra-liberales, tenía el propósito de desligar totalmente al mercado de la regulación estatal y dar amplia libertad a los movimientos de los bancos, situación que generó una inestabilidad creciente en el panorama económico de aquellos años.
“Nosotros proponemos una ley servicios financieros. Es un cambio conceptual en las cuestiones financieras de la Argentina, del país. Viejo anhelo del Movimiento Cooperativo de Crédito que intenta incorporar a los valores del cooperativismo a la distribución del ahorro público. Nosotros vamos a aportar desde nuestra perspectiva con una propuesta de ley de servicios financieros”, precisó quien forma parte del equipo coordinador del Espacio Carta Abierta de Buenos Aires.
“¿Qué significa?”, prosigue Testero. “Si en los bancos está depositado el ahorro público, el ahorro de los trabajadores, profesionales, productores, en forma de individuos o en formas jurídicas, eso para nosotros significa que la utilización de esos fondos tiene que ser un servicio público. No puede un privado apropiarse de esos fondos y utilizarlos para sus negocios particulares. Para nosotros debería pensarse en el usuario, no en el negocio de los banqueros”, puntualizó el periodista.
Lo curioso es que dicha normativa legal aún tiene vigencia. Por este motivo, el bloque de Nuevo Encuentro, aliado del gobierno de turno, presentó un proyecto para modificarla. Se trata de la Ley de Servicios Financieros, ideada por el diputado Carlos Heller y acompañada por Martín Sabbatella, Vilma Ibarra, Ariel Basteiro y Jorge Rivas, integrantes de la bancada progresista.
UN CAMBIO
DE PARADIGMA
Este proyecto supone un cambio de paradigma: entender al sistema financiero como un servicio público pensado desde los usuarios y no sólo de las entidades. Dicha ley tendrá un fuerte impacto para las micro y medianas empresas, debido a que estipula un incremento del 40 por ciento en la porción de la cartera que los bancos destinan a ese sector. Por este motivo el punto central de la propuesta es la orientación del crédito hacia las micro, pequeñas y medianas empresas y la regulación de tasas de interés activas.
Ante este panorama, el visitante explicó. “También debe haber una regulación en materia de qué se hace con esos fondos. No solo deben ser un servicio público, sino que deben estar orientados y regulados. Cómo los bancos toman dinero de todo el país y lo prestan fundamentalmente en Buenos Aires, imaginemos si en Rojas cobraran todos los trabajadores el mismo día, se juntaran todos, se tomaran colectivos y después se van a comprar las cosas a Junín o Pergamino. Y todos los meses harían lo mismo. Rojas se caería”, ejemplificó Testero.
Asimismo, la ley propone la creación de diversos instrumentos que regulen la relación de las entidades financieras con los usuarios. Es el caso del Departamento de Atención al Usuario, la Defensoría del Usuario y el Código de Conducta, encomendado al Banco Central. En este sentido, sería necesaria la modificación de la Carta Orgánica del Central para incluir las modificaciones que plantea la ley.
Entre otras cosas, el proyecto también incluye limitaciones a bancos de capital extranjero. Se está tratando de acotar la rentabilidad a criterios de razonabilidad y que las entidades no sean reguladas simplemente por el mercado. Las crisis del mundo han demostrado que esto no deber ser así. Por último, destinado a los sectores de menos ingresos en la población, el proyecto también estipula el establecimiento de “Servicios Esenciales” sin montos o con montos mínimos.
EL BANCO CENTRAL
Si en octubre se da el mismo panorama eleccionario que en agosto, lo cual se supone que así será, hay cuestiones que necesariamente habría que encarar para que esa profundización del modelo suceda y la fortaleza necesaria, supone los referentes de esta ley. En este caso el aporte a nuestro país a que la crisis mundial no golpeé demasiado, sería la anulación de la ley de entidades financieras vigente, que es la dictadura del 76, con modificaciones del Banco Central.
“Es el Banco Central es un ente que con la Carta Orgánica que tiene actualmente legisla sin que se discuta en ningún lado, está permanentemente legislando acerca de los dineros públicos con circulares que nadie conoce, solamente los banqueros o los que están en el negocio financiero porque no se conoce públicamente. Con todas esas modificaciones todavía está vigente esa ley de la dictadura”, criticó Testero.
Uno de los objetivos fundamentales de la propuesta de ley de servicios financieros es la democratización geográfica. Primero, como hace el Banco Credicoop, que sigue ese principio y trata dentro de un marco hostil. Justamente, el haber sobrevivido una cooperativa en toda esta etapa, fundamentalmente en la etapa del neoliberalismo, para los impulsores de la ley no es cosa de todos los días y vale la pena ser tratado.
Y Testero concluyó. “La idea de esto es la democratización, por eso llamamos servicios financieros en la medida que se vincula con la idea de servicio público. Y la democratización del crédito. Esto debe estar regulado con porcentajes adecuados para cada actividad, y geográficamente, y con un riguroso control del uso de esos fondo para los que se anhela. Esto también es importante para evitar que esos ahorros tan costosos para el pueblo sean utilizados en negocios del público”.





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