Dijo que entre los vecinos hay una “pseudo rebelión fiscal” y llamó a la Provincia a recortar gastos. Además, el intendente de Vicente López habló del armado para las elecciones legislativas y negó un nuevo acercamiento con Francisco de Narváez.
Además, dijo que el Gobierno nacional “rompió los vínculos” con quienes no lo apoyan y aseguró: “Para este modelo, el que piensa diferente es un enemigo”.
En otro orden, habló del armado para las elecciones legislativas de 2013 y negó que exista un nuevo acercamiento con Francisco de Narváez.
“Mauricio (Macri) se siente traicionado y es difícil recuperar la confianza”, indicó.
-¿A qué se debe su visita a Junín?
-Vinimos a inaugurar un local y a recorrer un poco la ciudad. Primero estuvimos en Lincoln, en donde también inauguramos un local del PRO, y ahora estamos acompañando a Pablo (Petrecca) junto a Ricardo Zamperetti, Mauricio Vivani y a toda la gente de la Cuarta Sección.
La verdad es que esta sección del interior es, sin duda, en la que mejor armado tiene el PRO. Siempre ha sido muy bien organizada, con buen trabajo, con mucho compromiso y con buena relación con varios de nuestros aliados históricos.
-Desde que Gabriela Michetti se bajó de la candidatura en la Provincia, empezó a sonar su nombre para encabezar la lista de 2013…
-La verdad es que nosotros teníamos las ganas de que Gabriela pudiera ser nuestra candidata. Ella decidió, y era esperable, seguir su carrera política en la Ciudad y el año que viene vamos a tener algún candidato.
Más allá de eso, creo que lo más importante que tenemos es un armado político interesante.
-Ya se están empezando a delinear alianzas, ¿hay algo concreto en ese sentido?
-La foto del sábado pasado, de una reunión que tuvimos Mauricio Macri, Gustavo Posse, Jesús Cariglino y yo resume mucho el espíritu de lo que queremos hacer. El PRO convocando gente del peronismo y del radicalismo, para conformar un frente para lo que se va a discutir el año que viene.
-Las posibles alianzas, ¿pueden mellar el armado propio?
-No, porque el eje de esa construcción es Mauricio Macri 2015. Nadie de los que hasta hoy se acercan a nuestro armado trae una referencia nacional más fuerte que la de Mauricio, sino que en realidad se suman a esa referencia.
Después puede ser que haya un candidato a nivel provincial que no sea del PRO, pero el proyecto es Mauricio Macri.
-¿Hay un nuevo acercamiento a Francisco de Narváez?
-Yo no digo que no vayamos a estar con él, pero hoy no estamos corriendo para buscar un acuerdo. Mauricio no se siente cómodo con muchas de las cosas que pasaron después de 2009. En algún punto se siente traicionado y es difícil recuperar la confianza.
Entonces, yo no digo que no, porque por ahí el país está en una crisis el año que viene que requiere muchos gestos, pero no es nuestra prioridad hoy.
El otro día Mauricio lo dijo muy claro: “Yo prefiero sacar algún punto menos el año que viene, pero asegurarnos que eso es la base para una construcción de cara al 2015”.
-¿Meoni podría estar en una posible alianza?
-No lo descarto, pero me parece que el radicalismo está en una discusión interna bastante activa respecto de qué hacen, entonces yo trato de ser respetuoso. Además importa poco qué diga yo respecto de qué va a hacer Meoni. En ese sentido, Meoni hará lo que crea que le corresponde hacer.
-¿Qué es lo que se va a poner en juego en las elecciones legislativas?
-La discusión del año que viene va a estar muy centrada en las libertades individuales, el respeto a la Constitución y el intento del kirchnerismo de perpetuarse en el poder. Y no como espacio político, que tiene el derecho a tenerlo, sino como persona.
El problema es que ellos quieren cambiar la Constitución para que pueda ser nuevamente Cristina la presidenta. Y los que creemos que eso es malo, que la Constitución hay que respetarla, no cambiarla, vamos a estar enfrente, con una figura que nos va a aglutinar, que es la figura de Mauricio Macri.
-¿Cómo ve hoy al Gobierno nacional?
-Lo veo mal. Pero lo veo mal como ciudadano, independientemente de mi rol de intendente o de presidente del PRO.
No me gusta vivir en un país en el que el presidente te obligue a ver cualquier cosa en cadena nacional durante una hora y media; no me gusta un país en el que pensar distinto está mal. Yo aprendo todos los días de los que piensan diferente de mí, porque me parece que en la diversidad hay un valor.
Tampoco me gusta estar en un país donde el modelo para ellos es Chávez.
Creo que hay otros modelos más atractivos, más exitosos y más respetuosos de las libertades individuales.
-¿El kirchnerismo promueve el enfrentamiento entre los distintos sectores?
-Los extremos se van radicalizando cada vez más, eso es lo malo. Hay enojo en las dos puntas y en el medio hay una gran cantidad de argentinos que miran y no saben qué va a pasar.
Están los muy radicalizados hacia el kirchnerismo, con mucho odio y resentimiento; y los que se radicalizan mucho en el otro extremo y dicen cualquier barbaridad, y tampoco está bueno.
Eso es lo peor que ha dejado culturalmente el kirchnerismo: la confrontación; y que el que piensa diferente es un enemigo.
-¿Cómo es su relación con Daniel Scioli?
-Creo que en ese país y en ese modelo kirchnerista hay algunos muy agresivos y otros más educados. Y dentro de los más educados lo veo a Scioli, pero lo veo kirchnerista, claramente.
Scioli ha hecho todo lo que el kirchnerismo le pidió siempre: fue candidato testimonial, fue vicepresidente de Néstor, fue candidato a gobernador. La elección del kirchnerismo sin Scioli en la boleta de gobernador no hubiera sido la misma.
-¿Qué opina del presupuesto bonaerense?
-Hay un aumento de impuestos escandaloso. A mi me parece muy importante que se invierta más en seguridad; es un reclamo que hacemos todos los intendentes.
Lo que pasa es que la solución no es aumentar más los impuestos. La solución es empezar a mirar el gasto en serio. Hay áreas de la provincia de Buenos Aires que son absolutamente ineficientes y que prestan muy pocos servicios.
Me parece que con la excusa de lo grande, lo complejo, siempre te aumentan los impuestos. Y la verdad es que la gente no quiere pagar más. No es que no quiere, no nota que reciba cosas a cambio.
Hay una especie de seudo rebelión fiscal. La gente se pregunta: ¿Para qué voy a pagar, qué me dan? Y mientras, ellos gastan, viajan, hacen publicidad y organizan grandes eventos.
-¿Cómo es para un dirigente opositor gestionar un municipio? ¿Hay discriminación?
-Yo le he pedido a De Vido varias reuniones y todavía no las pude tener. Lo que pasa es que a mi no me queda cómodo victimizarme. Si no se quieren juntar, no nos juntaremos.
La verdad es que hoy el Gobierno nacional tampoco tiene tanto para hacer por un intendente; no tiene tantos recursos para ayudarlo.
-Pero existen diferencias entre los distritos aliados y los que no lo son…
-Sí. A mí me votó el 39 por ciento de los vecinos de Vicente López, pero yo gobierno para todos: para el que me votó y para el que no me votó. No hago discriminación.
El drama es que acá en Junín, por ejemplo, hubo gente que votó por el kirchnerismo y también los están discriminando.
-¿Las cuentas están saneadas?
-En Vicente López, sí. Nosotros sufrimos un achicamiento de la coparticipación en función del último censo y nos sacaron casi 30 millones de pesos.
El presupuesto fue de 650 millones de pesos el año pasado, este año va a ser de 730 y estamos preparando el presupuesto para el año que viene.
Es un presupuesto importante, pero es un municipio muy prestador de servicios. Nosotros tenemos un hospital municipal muy grande; una maternidad que atiende muchísimos partos que no son de Vicente López, un geriátrico; 20 centros de atención primaria; cinco polideportivos municipales, con piletas climatizadas; cinco centros culturales; y un trabajo que llama la atención en lo social.
Ahora, el gesto más importante de mi gestión es haber avanzado en seguridad, un área en la que invertimos mucho.
El año pasado, en la última gestión de García, se invirtieron cinco millones en seguridad. Este año vamos a invertir 42 y el año que viene, 60. O sea, en un año y medio, vamos a multiplicar 12 veces la inversión en seguridad.
-¿Ya se ven resultados?
-Sí, muchos. Ayer recibimos el informe que el CESVI hace con la información de los robos de autos y en Vicente López bajó el seis por ciento. En la Provincia creció un 14 por ciento. O sea, nosotros logramos revertir el crecimiento de la Provincia e incluso bajarlo. Así que creo que las políticas que estamos llevando adelante están dando resultado.
-¿Cuál es la política de seguridad que más ha hecho bajar el delito?
-Las patrullas. Desde que llegamos al gobierno hemos instalado cámaras, pero si vos tenés cámaras pero no tenés capacidad de hacer algo cuando ves lo que pasa, no transformás la realidad.
Nosotros acabamos de anunciar 300 cámaras conectadas por fibra óptica y para fin de año vamos a tener 100 más. El objetivo para el año que viene es tener 500, que en función a la superficie de Vicente López, que son 33 kilómetros cuadrados, es un muy buen número.
Por otro lado, incorporamos muchos móviles; compramos 15 camionetas para la Policía y 25 móviles propios. Con lo cual nosotros ya tenemos más vehículos municipales patrullando, que los que tiene la Policía en el Municipio.
Y la medida más innovadora de nuestro gobierno en la materia es la creación de una fuerza preventiva de seguridad municipal, sin armas, que se llama guardianes de calle. Tenemos presencia de gente en calle, uniformada, en actitud preventiva. Somos el primer municipio que lo hace y eso está dando un resultado bárbaro.
-¿Hay asentamientos en Vicente López?
-Tenemos cinco barrios muy pobres, con alguna villa.
-¿Se puede revertir esa realidad?
-Si, yo creo que si. Son asentamientos que no son tan grandes, entonces estamos trabajando en un universo de 1000 familias, a las que podés conocer y trabajar para su inclusión.
-¿Usted recorre esas zonas?
-Si, mucho. Hemos logrado que 150 chicos que habían abandonado el colegio vuelvan a la escolaridad. Para mí eso es un éxito de gestión muy importante, porque son proyectos de vida que se reconstruyen de otra manera.
Hemos implementado un sistema que se llama observatorio social, en el que confluyen todas las áreas de gobierno. Trabajamos con las iglesias, con actores sociales. Tratamos de articular con todos para identificar los problemas rápido.







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