El edil de San Isidro por la UCR recibió a LaNoticiaWeb en su despacho del Concejo Deliberante y dialogó sobre la situación actual del partido. “Necesitamos una dirigencia coherente”, indicó. Además habló sobre los cambios de gestión del intendente de San Isidro y dijo: “El electorado de octubre obligó a Posse a superarse”.
¿Qué opinión tiene sobre los cambios de gestión que realizó el intendente Gustavo Posse?
La lectura que hago es que Posse ha entendido claramente el mensaje de las urnas de octubre del año pasado como una propuesta que le hace el electorado de San Isidro donde no le firma un cheque en blanco y lo obliga a superarse. En este sentido lee bien el respaldo de las urnas porque dice que no va a continuar con lo que hizo sino que pretende superarse, por eso tiene la idea de modernizar la gestión y hacer mucho hincapié en las políticas referidas a la infancia con la creación de una Secretaría especializada en familia, niñez y adolescencia y con al decisión de eliminar ciertas áreas, creo que es una intención de superarse, lo veo altamente positivo y a la altura del momento.
¿Cómo observa que Gustavo Posse estuvo ausente en las primeras reuniones de la Región Metropolitana Norte?
No estuvo por circunstancias de agenda, pero es muy difícil pensar la Región Metropolitana Norte sin San Isidro, es como pensar la Unión Europea sin Francia o Alemania. El 30 por ciento de la población vive en San Isidro y ha sido uno de los fundadores de la Región. Personalmente creo que las reuniones que ha tenido la Región Metropolitana Norte en el último tiempo no han aportado al debate de cómo conseguir más recursos sin sacarle a los vecinos, no fueron a buscar a la Provincia y a la Nación fondos sino como se homologaban las fiscales e impositivas de los municipios. Por último me parece que es bueno pensar en la coordinación de acciones, me da la impresión que por las características de la agenda de infraestructura social hoy haría falta ampliar la Región y pensar en Capital Federal y otros distritos.
¿Ve la posibilidad de que Posse dispute la gobernación de la Provincia de Buenos Aires?
No lo puedo contestar pero creo que hay una cosa que está clara, dentro del espacio no peronista, Gustavo Posse gobierna el distrito más importante de la Provincia, es un dirigente político joven, por lo cual tiene mucho futuro. La respuesta a los próximos pasos de su carrera política es una decisión personal más allá de lo que podamos opinar otros. Hay una carencia de liderazgos en la política nacional que amerita que más de uno se replantee los límites que uno se puso, por eso me parece muy importante comprender que está todo por hacerse y no hay que ponerse un techo. Posse es un dirigente joven que tiene gestión para mostrar y está en condiciones de crecer sin techo.
¿Cómo ve el futuro de la Unión Cívica Radical?
Creo que el radicalismo expresado en su dirigencia nacional y provincial viene desarrollando un cúmulo de errores uno atrás de otro. El primero y más importante es de diagnostico con respecto a cuál sería la población o el pueblo a el cual se debería buscar adhesión. Los sectores que históricamente acompañaron al radicalismo son aquellos que necesitaban del estado para poder acceder a la salud, la educación y la seguridad. Son sectores que tenían un dinamismo propio que se los denominó de clase media, esos sectores sociales hoy tienen otro tiempo de urgencia, en muchos casos ven al estado como una traba y por eso pagan la salud y la educación privada, entonces ya no se preguntan cómo puede ser el estado para ayudarme sino que se preguntan cómo puedo hacer para que el estado no me moleste. Esta reconfiguración implica que por parte de un partido político un diagnostico distinto, yo creo que la dirigencia del radicalismo no la entendió. En segundo término es una dirigencia que ya está agotada, en muchos casos dirigentes que ya están amortizados espiritual y económicamente que viven con una preocupación que es la interna radical y no comprenden que está pasando en el mundo, entonces, con esa dirigencia yo soy absolutamente pesimista. Soy optimista con las condiciones que permiten para que surja una nueva dirigencia en el radicalismo y en la política argentina. Argentina tiene un desafío muy grande y es cómo vuelve a ser competitiva su economía, el kirchnerismo estranguló la competitividad económica argentina y hoy se debate en hacer una devaluación con riesgo inflacionario o tomar crédito internacional que es hacia donde va el gobierno que nos va a meter en una época de endeudamiento que vamos a pagar más adelante, el radicalismo tendría que ver esto y tener una propuesta alternativa que le brinde posibilidades a la economía del país a ser más competitiva.
¿Cree que el radicalismo puede llegar a disputar un escenario nacional?
Totalmente. Si es por medio de la necrología, de la resurrección alfonsinista que quisieron hacer en el 2011 estoy seguro que no. Si es por el camino de las ideas modernas, de un programa económico alternativo, una visión de sociedad moderna del siglo XXI, que hable de economía sustentable, de una agenda verde, de la descentralización territorial, que no esté todo concentrado en Capital Federal y Gran Buenos Aires y que no se fijen falsos límites ideológicos porque muchos dirigentes se llenaron la boca haciéndolo, hablan de educación pública y mandan sus hijos y nietos a escuelas privadas, está mal decir una cosa y hacer otra, por eso creo que necesitamos un dirigencia coherente, que lo que diga lo pueda expresar en el conjunto de su vida y después que podamos superar a los que trabajan por intereses propios. Hoy tenés a los que quieren ir con Macri porque les conviene y otros quieren ir con el gobierno nacional, creo que necesitamos personas que quieran el bien del país y que entiendan que el radicalismo no es un fin sino un medio y el medio para renovar la Argentina es el radicalismo.
¿Cree que para generar estos cambios es necesaria una modificación en las dirigencias radicales?
Eso es un problema pero no es todo. Ricardo Alfonsín le gana a una dirigencia tradicional del radicalismo de la Provincia de buenos Aires, pero como actúa de la misma manera, analiza la realidad de la misma manera y está enclavado en el 1983 igual que la otra dirigencia, el resultado fue el mismo. Lo primero que hay que hacer es tener un diagnostico y un paradigma nuevo, el radicalismo debe dejar de ser un partido institucionalista y ser un partido de la modernización del país y el desarrollo. Por otro lado, el radicalismo tiene que entender que las internas primarias abiertas, simultáneas y obligatorias son la posibilidad de oxigenar y renovar la política argentina y tiene que ser el abanderado de la participación ciudadana de estas elecciones, debe abrir al partido para que venga gente a participar y esté dispuesta a asumir un compromiso público, lectivo como el que tengo yo en representación de este colectivo que se llama UCR. No creo que pase por un cambio de caras, creo que básicamente por un cambio de paradigma, lo primero que hay que entender es que vivimos en el siglo XXI, por ejemplo, YPF es una bandera histórica del radicalismo, pero un dirigente o activista del radicalismo hoy no debería hacer hincapié en la renacionalización de YPF sino en la creación de una gran agencia nacional de energías renovables, hay que pensar el siglo XXI, no podemos vivir en la melancolía de lo que fue y pongo este ejemplo porque es clarísimo y emblemático para la UCR. El petróleo como el carbón fueron dos revoluciones que cambiaron el mundo pero hoy a la humanidad le cuesta muy caro, por eso, necesitamos pensar cómo construir un mundo, que sea sustentable, que tenga un desarrollo productivo y económico que no lo agreda, eso se hace con energía renovable y necesitamos que la nueva dirigencia piense en eso.


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